Para muestra, está lo ocurrido tras la reunión en Polanco con la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández, y los aspirantes a las 11 gubernaturas a la que también fue convocado Alfonso Sánchez García, la cual habría transcurrido en aparente cordialidad. Sin embargo, en Tlaxcala alguien decidió que la mejor forma de enfrentar la realidad era recortar una fotografía para desaparecer del encuadre a la senadora y dejar el reflector sobre el alcalde con licencia. La descortesía de Sánchez García quedó plasmada en el Periódico Digital Etlaxcala.
La maniobra resulta tan burda como reveladora. Cuando una imagen tiene que editarse para fabricar protagonismos, lo que realmente queda expuesto es el nerviosismo de quienes saben que las encuestas no les favorecen. Borrar a una persona de una foto nunca ha servido para borrarla de la competencia.
Los números son claros. Morena mantiene alrededor del 40% de intención de voto en Tlaxcala y, entre quienes buscan la candidatura. Incluso, según asistentes al encuentro, la propia Citlalli Hernández le reconoció a la senadora que marcha al frente.
Entre campañas negras, despliegues propagandísticos y hasta fotografías mutiladas, parece que algunos han decidido sustituir la operación política por la manipulación de la percepción. Es una estrategia tan desesperada como poco elegante.
La realidad, sin embargo, no se recorta. Las candidaturas se definirán con encuestas y no con ediciones fotográficas. Y mientras unos invierten en borrar imágenes, otros siguen apareciendo donde verdaderamente importa: en las preferencias de la militancia y de los ciudadanos.
















