
Álvaro Ramírez Velasco
Desde Sonora hasta cualquier otro punto del país, la deslealtad es una manzana podrida. El poder desquicia, eso lo sabemos de sobra. Pero es más notorio cuando se viven momentos de duelo, como los que Puebla tiene por el fallecimiento del gobernador Miguel Barbosa Huerta.
Debiera ser un proceso natural el respeto a la pérdida del guía y del jefe administrativo y político.
Se esperaría que, incluso en las más desatadas ambiciones, se mantuviera algo de decoro. Hasta en las guerras las trincheras más traicioneras saben respetar las treguas que se abren, para desahogar temas de humanidad. No hacerlo es abyecto.
Eso mismo está ocurriendo ahora, en medio del duelo humano, familiar y el luto popular y del estado, por la desaparición del gobernador.
Desinteresada y ajena a la historia de Puebla, una secretaria del gabinete estatal decidió olvidarse de la lealtad y la gratitud.
Optó por irse por la libre para intentar imponer sus intereses, aun por arriba de la gobernabilidad de la entidad.
Tan pronto supo del fallecimiento del mandatario, inició una alocada carrera sin rumbo.
Buscó al secretario de Gobernación federal, Adán Augusto López Hernández; buscó a diputados locales y federales, también a senadores y a alguno que otro alcalde.
¿Su intención? Ser gobernadora, con las únicas armas de —cito sus palabras— “ser bonita, pero también inteligente”.
En pleno funeral en la ciudad de Puebla, la noche del martes, trataba de venderse como la lideresa del proyecto transformador. Incredulidad y lástima era lo único que despertaba.
Esta tarde de miércoles, mientras el cortejo se trasladaba a Tehuacán, ella departía alegremente con funcionarias menores y una alcaldesa en desgracia.
Insiste en asumirse como la cabeza del gabinete, sin darse cuenta de que es un jinete sin testa, que cabalga al ritmo de Rodríguez Almeida, aquel de lejano y oscuro recuerdo en el morenovallismo.
Que su Felipe de Jesús Calderón Hinojosa la redima.
Apunte importante: Al cierre de esta entrega, alrededor de las 21:15 horas de este miércoles 14 de diciembre de 2022, el Congreso estaba ya por designar al gobernador interino. ¡Y no fue ella!
Álvaro Ramírez Velasco
Desde Sonora hasta cualquier otro punto del país, la deslealtad es una manzana podrida. El poder desquicia, eso lo sabemos de sobra. Pero es más notorio cuando se viven momentos de duelo, como los que Puebla tiene por el fallecimiento del gobernador Miguel Barbosa Huerta.
Debiera ser un proceso natural el respeto a la pérdida del guía y del jefe administrativo y político.
Se esperaría que, incluso en las más desatadas ambiciones, se mantuviera algo de decoro. Hasta en las guerras las trincheras más traicioneras saben respetar las treguas que se abren, para desahogar temas de humanidad. No hacerlo es abyecto.
Eso mismo está ocurriendo ahora, en medio del duelo humano, familiar y el luto popular y del estado, por la desaparición del gobernador.
Desinteresada y ajena a la historia de Puebla, una secretaria del gabinete estatal decidió olvidarse de la lealtad y la gratitud.
Optó por irse por la libre para intentar imponer sus intereses, aun por arriba de la gobernabilidad de la entidad.
Tan pronto supo del fallecimiento del mandatario, inició una alocada carrera sin rumbo.
Buscó al secretario de Gobernación federal, Adán Augusto López Hernández; buscó a diputados locales y federales, también a senadores y a alguno que otro alcalde.
¿Su intención? Ser gobernadora, con las únicas armas de -cito sus palabras- “ser bonita, pero también inteligente”.
En pleno funeral en la ciudad de Puebla, la noche del martes, trataba de venderse como la lideresa del proyecto transformador. Incredulidad y lástima era lo único que despertaba.
Esta tarde de miércoles, mientras el cortejo se trasladaba a Tehuacán, ella departía alegremente con funcionarias menores y una alcaldesa en desgracia.
Insiste en asumirse como la cabeza del gabinete, sin darse cuenta de que es un jinete sin testa, que cabalga al ritmo de Rodríguez Almeida, aquel de lejano y oscuro recuerdo en el morenovallismo.
Que su Felipe de Jesús Calderón Hinojosa la redima.
Apunte importante: Al cierre de esta entrega, alrededor de las 21:15 horas de este miércoles 14 de diciembre de 2022, el Congreso estaba ya por designar al gobernador interino. ¡Y no fue ella!
Lo mismo hacía con su humanismo, con su especial sensibilidad cuando los niños o los ancianos eran abusados
Para los ojos distraídos, la comida que el domingo encabezó el gobernador Miguel Barbosa Huerta con 8 mil líderes sociales, dirigentes sindicales, de asociaciones y otros gremios, así como presidentes municipales, diputados y otros personajes con arraigo y presencia en las 32 regiones del estado, fue una reunión prenavideña de amigos y amigas. Sin embargo, si se mira con cuidado y pausa, fue también la oportunidad de congregar a las cabezas de la fuerza barbosista en la entidad: los mariscales de su ejército.
Para el presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, Marko Antonio Cortés Mendoza, el estado de Puebla no es prioritario, porque sabe que no puede ganarlo.
El dinero no da clase. La ostentosidad de sus hijos, el reiterado señalamiento de haber participado en el lavado de cientos de millones de pesos (poco más de 427 de la Operación Angelópolis), que tiene a sus socios en la cárcel, nos dejan la inequívoca impresión de que Moisés Ignacio Mier Velazco es un hombre obscenamente rico.
Un tema que deberá revisar con precisión y severidad la Auditoría Superior del Estado (ASE) es el referente a las concesiones que el Ayuntamiento de Puebla capital otorgó para la recolección y disposición final de desechos urbanos, a favor de las empresas Promotora Ambiental de La Laguna (PALA) y Rellenos Sanitarios (RESA), por siete y cinco años, respectivamente.
Cuando el Presidente de la República descartó, el viernes de la semana pasada, a la secretaria de Energía, Norma Rocío Nahle García, como posible candidata a la gubernatura de Veracruz para 2024, en donde se daba por hecho su postulación por Morena, ese golpe de autoridad tuvo un impacto contundente, y aún no suficientemente analizado, en Puebla.
Cuando el gobernador Miguel Barbosa Huerta recién estaba concluyendo su discurso en el Zócalo de Puebla capital, a unos 3.8 kilómetros de distancia, por allá en la esquina de Avenida Reforma y 21 Sur, todavía seguían saliendo contingentes en apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador y la Cuarta Transformación (4T), en la inédita manifestación poblana que congregó a unas 100 mil personas.
Es la primera vez en la historia parlamentaria de México que las iniciativas de un Presidente de la República encuentran rechazo sistemático, a pesar de que sus bancadas tienen la mayoría simple y están en condiciones suficientes, con una oposición debilitada y susceptible de la cooptación -al menos con claridad el PRI-, de lograr la mayoría calificada.
Cuando la realidad alcanza a la narrativa
Miércoles, 17 Junio 2026 06:40























