Asolearse en Palacio Nacional
Lo diré sin rodeos: resulta absurdo que una mujer, por asolearse en una ventana de Palacio Nacional, se convierta en tema de primera plana. No importa el medio —izquierda, derecha o centro—, el espectáculo es el mismo.


Lo diré sin rodeos: resulta absurdo que una mujer, por asolearse en una ventana de Palacio Nacional, se convierta en tema de primera plana. No importa el medio —izquierda, derecha o centro—, el espectáculo es el mismo.
Su nombre fue un mandala, una llave tonal que conectó directamente con el glamour y la grandeza. El mundo se rindió a sus pies, y las alfombras rojas la vieron desfilar como se mira a una rara ave, un ave…
El Gerente de la mayor sucursal del imperio no es una anomalía: es un síntoma. La forma más acabada de una cultura que ha normalizado el exceso, el espectáculo y la impunidad como mecanismos de poder.
Absorto, el mundo recibió el 2026 con una noticia de primera plana: Nicolás Maduro, capturado por soldados estadounidenses en la propia Venezuela; dentro de una operación desarrollada con precisión quirúrgica desde Washington ¿sorpresa?
Donald Trump estrecha las manos de los líderes árabes, bailotea su canción insignia; ya frente a la prensa, escoge la mejor pregunta, la más conveniente. Evade muchas otras, se abrocha el traje azul, presume los modales de agente inmobiliario elevado…