• 23 de Febrero del 2026

La diestra y la siniestra

Foto: Especial

La izquierda aportó a la democracia en los años 70 y 80 el discurso cultural que la derecha no tenía; no obstante, por un sentido de gobernabilidad (o maldad), optaron por limitar los márgenes culturales y mantenerla constantemente al servicio de la estabilidad política.


La Cuatro Té en su segunda fase utiliza un recurso antiguo que, sin duda, el PRI
empleó: Neutralizó la capacidad crítica de disciplinas como la literatura, el periodismo, el cine o la música popular a través de premios, subsidios y el acceso a los poderosos; así esas disciplinas dejaron de incomodar al poder.

Ahora nos anuncian conciertos patrocinados por grandes marcas de cerveza; esto es una distracción que, con su ruidoso estruendo, oculta una incómoda montaña de problemas culturales y sociales en nuestro país.

El modelo cultural actual es asegurar que los conciertos sean accesibles para aquellos que son excluidos por motivos económicos; el mensaje es evidente: No tengo la capacidad de generar equidad; por lo tanto, ofrezco el concierto sin costo.

Hablan de diversidad e integración, pero la verdad es que si abres los ojos te percatarás de que no está sucediendo nada de eso, sino lo opuesto. Es una diversidad engañosa porque la música a la que tienen acceso aquellos que pueden pagar es la verdadera diversidad.

Las grandes corporaciones han absorbido el discurso de las minorías por aparentar y que no las tachen de elitistas, lo que iría en perjuicio de sus negocios. Por otro lado, la ideología woke está muy consciente de la discriminación en contra los homosexuales, las mujeres, los indígenas y otros colectivos. No obstante, hay una discriminación de clase. Esta discriminación de clase es la que no se combate.

 

La derecha, con la complicidad de la segunda fase de la Cuatro T, tiene un fuerte compromiso con la cultura. Están ganando la guerra cultural en los municipios, principales capitales del país y en la Ciudad de México.

La propaganda es la base de todos los sistemas democráticos. La democracia necesita de medios que difundan ideas para poder existir. Desde el siglo XVIII, el liberalismo ha sabido sacar provecho de la propaganda como medio para narrar e inocular ideas. Hoy la palabra propaganda tiene una mala reputación, así que le cambiamos el nombre o la disfrazamos. Por ejemplo, conciertos de Grupo Firme, Juan Gabriel patrocinado por Netflix o Shakira respaldada por una cervecera. La propaganda consiste simplemente en la difusión de ideas.

La derecha es quien se encuentra hoy en día profundamente comprometida con la cultura. Son conscientes de que, una vez que la cultura ha perdido su sentido radical, se convierte en una herramienta esencial para difundir ideas neoliberales y para crear nuevas sensibilidades. Las mujeres facturan.

La derecha, con la complicidad de un sector del gobierno enfatiza repetidamente la importancia de dividir la política de la cultura; sin embargo, este es un acto que tiene una naturaleza radicalmente política y cultural. Si nos referimos al arte, no existe un arte puro de la misma manera que no hay políticos puros.

El activismo cultural de la derecha ha tenido éxito: Consiguió despojar de toda dimensión social a los hechos culturales, transformándolos en meras prácticas recreativas. Es relevante el significado vacío e inofensivo que tiene en la actualidad el término cultura.

El grupo Modelo, quien patrocina el concierto de Shakira, tiene como frase de propaganda: “La victoria es nuestra”. Es decir, vive emociones, experimenta tus emociones, pero no se te ocurra cuestionar al gobierno, los delitos, la escasez de desarrollo, el desempleo o la pobreza. Esto no es incómodo para el gobierno.

Alberto Santa Maria, en su libro “El arte(es) propaganda” (Capitan Swing 2016), recuerda que contaba Antoni Tàpies una anécdota bastante graciosa. Ocurrió que, en una visita del dictador Francisco Franco a la Bienal Hispanoamericana de arte, el guía le dice: “Excelencia, esta es la sala de los revolucionarios”. La respuesta del dictador es memorable: “Mientras hagan las revoluciones así…”.