• 10 de Octubre del 2026

La cicatriz de silicio: entre la memoria ancestral y la geopolítica del algoritmo

Foto: Pixabay

Escribir sobre Suramérica ha sido, a menudo, un ejercicio de arqueología emocional. Nos hemos habituado a buscar las claves de nuestro destino en los estratos de la memoria, invocando a Aníbal Quijano o a Enrique Dussel como quien consulta un oráculo para comprender por qué la libertad se nos deshace entre los dedos. Sin embargo, el presente nos impone un desafío que no puede ser respondido únicamente desde la épica de la resistencia cultural.


La conciencia histórica, si pretende ser verdaderamente soberana, debe hoy —más que nunca— abrir los ojos ante una nueva gramática del poder: aquella que se escribe en código binario y se extrae, con violencia geológica, de nuestras entrañas.

La colonialidad, como advirtió Quijano, no es un residuo del pasado, sino una matriz activa que se reconfigura según las necesidades del capital global (Quijano, 2000). En el siglo XXI, esa matriz ha encontrado en la tecnología su forma más eficiente de invisibilización.

 El extractivismo como condena circular

La historia de nuestra región es la historia de un despojo que muta de nombre, pero no de método. Si ayer fue la plata de Potosí o el caucho del Amazonas, hoy son el litio, el coltán y las llamadas tierras raras. La “desobediencia epistémica” propuesta por Walter Mignolo ya no puede limitarse al campo del saber: debe traducirse en una desobediencia económica y tecnológica.

El extractivismo contemporáneo no es solo un modelo de exportación; es una ontología de la subordinación que organiza economías, subjetividades y expectativas de futuro. Al aceptar el rol de proveedores de materia prima para la transición energética global, Suramérica corre el riesgo de convertirse en una zona de sacrificio permanente, destinada a sostener el bienestar del Norte Global y la expansión tecnológica del Este.

La memoria histórica resulta insuficiente cuando el territorio es cartografiado por satélites ajenos que determinan, antes que nosotros, el valor estratégico de nuestro suelo. Como señaló Hélio Jaguaribe, la autonomía periférica solo es posible si se controla la totalidad del proceso productivo y no apenas su fase primaria (Jaguaribe, 1979). En el contexto actual, esto implica soberanía sobre la cadena de valor tecnológica: o dominamos el conocimiento técnico, o seguiremos siendo el decorado mineral de una modernidad que no nos reconoce como sujetos históricos.

La sombra del dragón y la dependencia tecno-política

El eje del poder global se ha desplazado, y la dependencia ya no habla exclusivamente inglés. Hoy también susurra en mandarín. La relación entre Suramérica y China encarna una paradoja profunda: por un lado, ofrece una alternativa a la hegemonía unipolar; por otro, consolida una nueva forma de asimetría estructural basada en el intercambio de naturaleza por tecnología.

Esta dependencia de nuevo tipo no se limita a la deuda financiera. Se materializa en infraestructuras críticas —5G, sistemas de reconocimiento facial, plataformas de datos— que reconfiguran nuestras ciudades, nuestros Estados y nuestras formas de vigilancia. Byung-Chul Han ha advertido que el poder contemporáneo ya no se impone por la represión visible, sino por la gestión invisible de la información y del comportamiento (Han, 2014).

Si la diplomacia suramericana no comprende que la tecnología se ha convertido en una nueva religión de Estado, corremos el riesgo de sustituir una hegemonía por otra, con mayor sofisticación técnica y menor capacidad de resistencia simbólica. La multipolaridad, sin soberanía tecnológica, puede convertirse en una ilusión peligrosa.

 La inteligencia artificial: ¿la última frontera del encubrimiento?

Si el siglo XX estuvo marcado por la lucha por la tierra, el siglo XXI se define por la disputa por los datos. La inteligencia artificial se presenta como una herramienta neutral, pero en realidad constituye un dispositivo de poder que procesa la realidad desde marcos culturales, lingüísticos y políticos ajenos a nuestras historias.

Aquí emerge lo que podríamos llamar el encubrimiento digital del Otro, una actualización tecnológica de la crítica que Dussel formuló al eurocentrismo moderno (Dussel, 1994). Los algoritmos que deciden el acceso al crédito, a la seguridad o a la visibilidad pública operan sobre una tabula rasa que desconoce nuestras temporalidades heterogéneas, nuestras memorias comunitarias y nuestras formas no lineales de comprender el mundo.

Como advierte Shoshana Zuboff, el capitalismo de vigilancia no solo extrae datos: produce subjetividades adaptadas a sus lógicas de predicción y control (Zuboff, 2019). En Suramérica, este proceso amenaza con clausurar el futuro antes incluso de que podamos imaginarlo.

Una historia consciente hoy debe ser una historia capaz de auditar el algoritmo, formar técnicos críticos y exigir una IA decolonial: no una tecnología folclorizada, sino una arquitectura digital que incorpore nuestras lenguas, nuestras éticas comunitarias y nuestras epistemologías del sur (Santos, 2010).

 Conclusión: una praxis para el siglo XXI

Centrarse exclusivamente en los debates de la memoria puede anclarnos en una nostalgia que el capital global no reconoce. La diplomacia cultural y política del siglo XXI exige una síntesis entre el humanismo crítico y la lucidez técnica.

La soberanía suramericana no será un regalo de la historia, sino el resultado de nuestra capacidad para intervenir conscientemente en los flujos de la modernidad tecnológica sin renunciar a nuestra alma comunitaria.

Porque si no intervenimos en el código, la cicatriz de silicio terminará escribiendo nuestra historia en un lenguaje que no nos pertenece.

Bibliografía consultada

Dussel, E. (1994). 1492: El encubrimiento del Otro. La Paz: Plural Editores.

Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Barcelona: Herder.

Jaguaribe, Helio (1979). “Autonomía periférica y hegemonía céntrica”. Estudios Internacionales, 12(46), 91–130. Instituto de Estudios Internacionales, Universidad de Chile

Quijano, A. (2000). “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina”. Revista Internacional de Ciencias Sociales, UNESCO.

Santos, B. de Sousa (2010). Descolonizar el saber, reinventar el poder. Montevideo: Trilce.

Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism. New York: PublicAffairs.