• 10 de Marzo del 2026

Exdeportista olímpico acusado de orquestar asesinato y liderar cartel continental

EE.UU. sube la recompensa por Wedding a US$15 millones. 

El Departamento de Justicia de Estados Unidos declaró este miércoles que Ryan Wedding, antiguo atleta olímpico de Canadá, pasó a dirigir un cartel de narcotráfico considerado el mayor proveedor de cocaína en ese país. Las autoridades aseguran que Wedding habría orquestado el asesinato de un testigo federal, tras la difusión de una fotografía en un portal de noticias falsas en octubre de 2024.

 

Durante la conferencia de prensa, el director del FBI, Kash Patel, lo calificó como un “Pablo Escobar moderno”, mientras describía un entramado de narcotráfico y narcoterrorismo inusual por su escala. La fiscal general Pam Bondi informó que la recompensa para asegurar su captura aumentó de US$10 millones a US$15 millones, al señalar que Wedding, de 44 años, permanece entre los 10 fugitivos más buscados por Estados Unidos. El testigo, cuya imagen se difundió en The Dirty Newz, fue asesinado en enero dentro de un restaurante de Medellín, Colombia.

La investigación condujo esta semana a 10 detenciones, entre ellas siete ciudadanos canadienses arrestados en Quebec, Ontario y Alberta, acusados de conspiración para cometer asesinato y tráfico de drogas. Entre los detenidos figura el abogado Deepak Balwant Paradkar, señalado por proporcionar asesoría ilegal remunerada con relojes de lujo y pagos adicionales. También fue arrestado Gursewak Singh Bal, considerado cofundador de The Dirty Newz.

Las autoridades igualmente capturaron a la colombiana Carmen Yelinet Valoyes Florez, a quien acusan de dirigir una red de prostitución en México que ayudó al cartel a ubicar al testigo, y a Atna Ohna, señalado de contratar al sicario y recibir un collar ornamentado por su participación.

Wedding, quien compitió en Salt Lake City 2002, operaba bajo alias como “El Jefe”, “Giant”, “Public Enemy”, “James Conrad King” y “Jesse King”. Según las autoridades, tras salir de prisión en 2011, consolidó una red criminal con ingresos estimados superiores a US$1.000 millones al año, vinculada con decenas de asesinatos en América del Norte y Latinoamérica.