Oslo, Noruega. - El Premio Nobel de la Paz 2026 se otorgó a Navanethem “Navi” Pillay, jurista sudafricana, de 85 años, por sus esfuerzos en la promoción de la paz, su incansable dedicación a la defensa del derecho internacional y por garantizar se procesen crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, anunció el Comité Noruego del Nobel.
El presidente del comité, Jorgen Watne Frydnes, explicó que el galardón otorgado es “un mensaje dirigido a quienes atacan y socavan el sistema internacional y sus instituciones”.
Destacó que "el compromiso de Pillay con los principios jurídicos universales y su firme brújula moral han sido constantes a lo largo de una extensa carrera".
En respuesta, Navi dedicó el premio “a todos los sobrevivientes de crímenes internacionales”.
Jueza en casos clave
Pillay, nacida en 1940, en una familia de origen indio tamil bajo el apartheid en Durban, Sudáfrica, se convirtió en la primer abogada no blanca y pionera legal, que se enfrentó a la discriminación estructural, segregación y exclusión.
Entre sus primeros casos está la defensa del líder sudafricano Nelson Mandela y de otros que se opusieron al apartheid. Esto la llevó a presidir el Tribunal Superior de Sudáfrica.
La ONU después la eligió para formar parte del Tribunal Penal Internacional para Ruanda en 1994, donde logró que se clasificará la violencia sexual sistemática como crimen de guerra.
También marcó otro precedente jurídico al juzgar por primera vez a un acusado por incitación al genocidio mediante propaganda, sin necesidad de demostrar su participación directa en los actos de violencia.
Entre 2003 y 2008, Pillay fue jueza en la etapa formativa de la Corte Penal Internacional (CPI), en La Haya, además de haber estado al frente de la oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas como Alta Comisionada entre 2008 y 2014.
En su currículum destaca su participación, entre 2021 y 2025, en la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, desde el cual acusó a Israel de cometer actos de genocidio en Gaza y al primer ministro Benjamín Netanyahu de haberlo incitado.
Hoy en día, Navi es jueza en la Corte Internacional de Justicia en el caso en el que Myanmar (antes Birmania) está acusado de genocidio.
Bromas y críticas por el premio
Cuando se dio el anuncio, la reconocida abogada no creía que realmente hubiera ganado el Nobel de Paz y durante una conferencia que ofreció en el histórico palacio de Justicia de Núremberg, Alemania, bromeó con entregar también ella su galardón al presidente estadounidense Donald Trump, en alusión a la laureada en 2025, la líder opositora venezolana María Corina Machado.
“Muchas gracias, si aplauden un poco más, puede que comparta este premio con Trump”, dijo la abogada.
Desde Nueva York, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, felicitó a Navi por su premio, pero en Washington no fue bien recibida la noticia.
El presidente Donald Trump calificó a la sudafricana como “una odiadora descarada de Estados Unidos e Israel”.
Posteriormente, la Casa Blanca emitió sanciones contra la Corte Penal Internacional y prometió paralizar las actividades de ese tribunal, en el que Navi trabajó.
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que Washington prohibiría las transacciones con la CPI, a la que calificó de “deshonesta”.
A su vez, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, acusó al Comité Nobel de haber “perdido su brújula moral” al premiar a Pillay.















