El Instituto Nacional Electoral (INE) ajustará la organización de las elecciones judiciales luego del recorte presupuestal de 13 mil millones de pesos aprobado por la Cámara de Diputados. La consejera presidenta, Guadalupe Tadedi, afirmó que este recorte impactará directamente en la instalación de casillas y en la contratación de personal necesario para el proceso electoral.
En declaraciones recientes, Tadedi explicó que la reducción presupuestal obligará al INE a disminuir el número de casillas previstas para la jornada electoral. En la elección pasada, se instalaron 170 mil casillas; sin embargo, en este proceso, podrían ser sustituidas por mesas receptoras de votación. Este ajuste busca mantener la cobertura geográfica para garantizar que todos los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto.
“La primera reflexión que comparto con ustedes es que la instalación de las 172 mil casillas y la contratación de más de 52 mil colaboradores denominados supervisores electorales y capacitadores asistentes tendrá que sufrir una modificación. La cantidad prevista para ello estaba vinculada al presupuesto original”, detalló Tadedi.
La consejera subrayó que el principal desafío será conservar la territorialidad, es decir, asegurar que haya acceso al voto en todas las regiones del país pese a los ajustes. “Lo que se perfila es que ya no puede ser la instalación del total de las casillas. Pero sí cuidaremos la cobertura geográfica para todos los votantes”, añadió.
El INE enfrenta una presión considerable para reorganizar la estructura del proceso electoral. Las mesas receptoras de votación podrían convertirse en una alternativa para sustituir las casillas habituales, aunque esto implicará modificaciones en la logística y operatividad del proceso.
El recorte presupuestal, uno de los más significativos en la historia reciente del organismo, representa un desafío importante para garantizar la imparcialidad y funcionalidad de las elecciones, un pilar fundamental de la democracia mexicana.



















