• 24 de Agosto del 2026

El deudor del fisco Ricardo Salinas llama “zurdos de mierda” a millones de mexicanos

Foto: Especial
  • El magnate se ha pronunciado por cambiar el rumbo del país al que aún le debe miles de millones de pesos

Ciudad de México. — Con un discurso de odio y emulando al argentino Javier Milei, Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios más ricos de México y propietario de TV Azteca, ha vuelto a colocarse en el centro de la polémica, esta vez no por sus negocios, sino por su creciente coqueteo con la política y por un discurso de desprecio hacia la pluralidad.

Durante la celebración de su 70 cumpleaños, organizada en Malinalco por su esposa, María Laura Medina, el empresario lanzó un mensaje que dejó poco margen a la interpretación:

“Es hora de sacar a los zurdos de mierda y mandarlos a chingar a su madre”

Dijo —en alusión a los más de 35 millones de mexicanos que votaron por el gobierno en turno— mientras entre los invitados de élite política y económica, se escuchaban vítores: “¡Presidente, presidente!”.

El comentario, más cercano al populismo autoritario que a un pensamiento político serio, confirma el viraje ideológico del magnate, quien desde hace meses busca posicionarse como figura “antisistema” pese a ser parte del grupo empresarial más privilegiado del país.

El discurso beligerante de Salinas Pliego llega mientras enfrenta una deuda fiscal con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) de más de 74 mil millones de pesos, cantidad que se ha negado a pagar, amparándose en una serie de litigios que se prolongan desde el sexenio pasado.

Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho referencia directa al caso, recordándole públicamente que “las deudas no se politizan”. No obstante, el magnate ha intentado usar sus plataformas mediáticas y redes sociales para victimizarse y convertir el proceso judicial en una bandera política contra el gobierno.

Un falso discurso “anticorrupción

A pesar de sus antecedentes, Salinas Pliego se ha querido erigir como líder moral de una supuesta “revolución empresarial” al anunciar la creación del Movimiento Anticorrupción y Anticrimen (MAAC), rodeado de empresarios, periodistas y políticos de oposición.

Su decálogo promete “pasar de la dictadura a la democracia”, aunque omite el hecho de que sus propias empresas acumulan denuncias y juicios por impagos, evasión fiscal y deuda con acreedores internacionales.

Con un discurso de confrontación y beligerante, Salinas Pliego pretende erigirse como el salvador de un país, mientras que su pasado empresarial, marcado de abusos laborales, deudas y privilegios fiscales, lo contradice.

En Estados Unidos, un grupo de tenedores de bonos reclama más de 580 millones de dólares en concepto de deuda e intereses, luego de que el empresario se negara a cubrir una emisión realizada en 2017. Además, un juez neoyorquino ordenó que las empresas de Salinas desistan de defenderse en México, dado que el contrato original establecía jurisdicción estadounidense.

Este revés se suma a otro litigio con AT&T, por una deuda millonaria derivada de la compra de Iusacell en 2015, caso en el que también fue obligado a pagar una fianza de 25 millones de dólares.