El secretario de Gobernación federal, Adán Augusto López Hernández, reprochó que el Partido Acción Nacional (PAN) haya dejado al “país en llamas”, luego de que legisladores del blanquiazul realizaron una protesta en el Congreso del Estado, la mañana de este viernes.
El funcionario federal asistió a una reunión en la sede del Poder Legislativo, en la que estuvo el gobernador Miguel Barbosa Huerta, donde explicó a detalle la Reforma Constitucional que dará el control de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), desde este año y hasta el 2028.
Ahí, algunos integrantes de la bancada del PAN se levantaron de sus asientos con una manta con la leyenda “no a la militarización”.
Tras aceptar que no tuvo tiempo de leer lo que llevaban escrito los panistas, López Hernández lamentó que hayan abandonado el encuentro.
“Me hubiese gustado escucharlos, sé bien qué piensa y que pues ellos tienen la cultura de oponerse a todo, pero igual y hacían alguna propuesta que contribuyera a la mejor construcción que requerimos.
“Estaba medio difícil porque cuando uno disiente, pues lo primero que debe hacer para que esa disidencia sea escuchada y atendida es reconocer que no hicieron nada, que tuvieron la oportunidad durante 12 años y entregaron a un país en llamas”.
Acusó que el PAN sí le apostó a la militarización y que muestra de ellos son los operativos “Rápido y furioso” y el militar llevado a cabo en Michoacán, durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa.
“Aquella abierta violación a la autonomía de los municipios en del estado de Michoacán, que es lo que ahora se conoce tristemente como el ´michoacanazo´, y recordemos el crimen de estado que representa la operación ´Rápido y furioso´, se dedicaron a ser proveedores de armamentos para las organizaciones criminales, pero que lastimas que no haya querido debatir y no hayan querido escucharnos”, expresó.
De acuerdo con el secretario de Gobernación, su recorrido por los estados es para entablar diálogo con las legislaturas locales y no solamente imponer la reforma, como ocurría en el pasado.















