Durante entrevista para SICOM Noticias, Aguilar Monroy explicó que en el contexto de citas y encuentros íntimos se ha normalizado el uso de sustancias como el llamado “poppers”, compuesto por nitrito de amilo, que se comercializa en sex shops como estimulante. “Lo venden como algo que sensibiliza y aumenta el placer, pero no deja de ser una droga. Se inhala y puede generar sensaciones momentáneas agradables, aunque también puede provocar mareos, vómito, alteraciones en la presión arterial y otros efectos adversos”, señaló.
El especialista subrayó que el problema no radica únicamente en la sustancia, sino en el componente emocional que acompaña su consumo. “Las adicciones tienen un fondo emocional. No sabemos qué situación pueda detonar en una de las dos personas; lo que para uno puede ser una experiencia placentera, para el otro puede convertirse en el inicio de una dependencia”, afirmó. Añadió que con frecuencia el consumo inicia con alcohol para “amenizar el ambiente” y posteriormente se incorporan otras drogas.
Aguilar Monroy alertó también sobre el incremento en el consumo de cristal, tanto en hombres como en mujeres jóvenes. “Es una situación terrible. Estamos viendo sobredosis, brotes psicóticos, episodios de agresividad y graves afectaciones mentales. Ya no es exclusivo de un sector; el consumo se ha extendido y las consecuencias son cada vez más visibles”, indicó.















