• 24 de Junio del 2026
Álvaro Ramírez Velasco

Álvaro Ramírez Velasco

Resulta de una evidente perversidad que, durante meses, el clan que encabeza el diputado local plurinominal Carlos Alberto Evangelista Aniceto haya ignorado el caso de Coyomeapan, Puebla, pero que de pronto se decidiera a abanderarlo, justo en la cercanía de la repartición de las comisiones en el Congreso local, en donde los suyos han resultado relegados por ser una minoría beligerante.

A los ojos ingenuos, un cacique puede pasar inadvertido si se disfraza de “líder social”; un pleito personal, con intereses muy particulares, puede ser también confundido con una “lucha ideológica”, si no se mira con cuidado; un revanchismo visceral puede pretender pasar como denuncia parlamentaria. Eso ocurre hoy en torno a una disputa de poder caciquil, a secas, que tiene su origen en la Sierra Negra, del estado de Puebla.

La elección de este lunes que, según está pronosticado, ganará con contundencia la investigadora María Lilia Cedillo Ramírez, para convertirse en la primera mujer rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), perfila también otros escenarios inéditos que, más allá de la anhelada utopía, podrían por fin ocurrir.

Es inevitable. Uno ve la lista de los diputados y diputadas de Representación Proporcional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que llegarán a la LXI Legislatura de Puebla (2021-2024) y que rendirán protesta este 15 de septiembre -si las cosas no se mueven con la última impugnación aún pendiente en la Sala Superior del TEPJF-, y piensa con total convicción: sí, mejor que desaparezcan las diputaciones plurinominales.

El senador poblano Alejandro Armenta Mier se lanzó el sábado pasado, en la plenaria de su grupo parlamentario y ante el presidente de su partido, a denunciar a los “traidores” que militan en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y que cobran en sus nóminas; entregó una carpeta con pruebas documentales de sus dichos.

Con una oposición que se mantendrá atrincherada, pero a la vez atada de manos y sin rasgos propositivos, contra una aplanadora lopezobradorista, de levantadedos, que no cuestione nada al Presidente de la República y avale sus iniciativas, sin cambiarles ni una coma, es el escenario que se ve venir, con el arranque de la LXV Legislatura (2021-2024), este 1 de septiembre.

En la evocación tergiversada del derecho a la información y a la expresión, muy a menudo confundidas por quien las alude en una falsa defensa, hay una maniquea posición que busca autoexpedirse Patentes de Corso.

El doctor Guillermo Martínez Covarrubias anduvo siempre con zapatos de nube (como dirían el poeta Noel Nicola). Caminó sus días, los de una vida plena y feliz -sin que estuviera ajena de las complicaciones cotidianas-, dejando semillas por todo donde pasó.

El dictamen del Instituto Nacional Electoral (INE) que asentó que 180 candidatos y candidatas de Morena en Puebla rebasaron el tope de gastos de campaña, solamente en lo que se refiere al Proceso Electoral Local Concurrente, evidencia que dentro de ese partido las cosas se hicieron pésimo y que las responsabilidades de las sanciones, y hasta posibles anulaciones de triunfos, serán para una burocracia partidista improvisa, sin capacidad para siquiera presentar correctamente los reportes de gastos.

Por tercera ocasión consecutiva, se ha retrasado la posibilidad de convocar a un periodo extraordinario, para desahogar los desafueros de dos diputados de Morena-PT, y los dos relacionados directamente con Puebla: Saúl Benjamín Huerta Corona, acusado de violación equiparada en contra de tres varones menores de edad, y Mauricio Alonso Toledo Gutiérrez, acusado de enriquecimiento ilícito, presuntamente obtenido cuando fue delegado de Coyoacán, en la Ciudad de México.

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