Emergencia por frío y cancelaciones aéreas marcan el 23 de enero.
Una intensa tormenta invernal mantiene bajo alerta climática a amplias zonas de Estados Unidos, con una combinación de temperaturas extremas, nieve persistente, hielo y posibles apagones. El fenómeno impacta desde el sur y centro del país hasta el noreste.
En Chicago, las clases fueron suspendidas como medida preventiva ante el deterioro de las condiciones meteorológicas. La acumulación de hielo y el frío severo elevan el riesgo para peatones y transporte urbano.
De acuerdo con los meteorólogos, la capa de hielo podría provocar afectaciones comparables a las de un huracán, una advertencia que refleja la magnitud del evento. Más de 177 millones de personas se encuentran bajo alertas por nieve o hielo, mientras que más de 200 millones enfrentan advertencias por frío peligroso.
El sistema continúa su desplazamiento hacia el noreste, donde se anticipan hasta 30 centímetros de nieve en Washington, Nueva York y Boston. Estas ciudades declararon emergencia por frío, en previsión de impactos en servicios y movilidad.
El impacto también se extiende al sector aéreo. Más de 1.000 vuelos fueron cancelados este 23 de enero, con Dallas concentrando el mayor número de afectaciones operativas.














