Así Alejandro Armenta señaló en breve, pero cargada charla que sostuvo con este reportero después de haber tomado el volante y conducir personalmente una gira por dos de sus obras insignia.
Dos puntos, la construcción del puente vehicular La Panga y la Universidad del Deporte.
No fue una gira cualquiera, fue una pasarela donde el gobernador no solo mostró avances, sino también marcó estrategia.
Primero, La Panga.
No la embarcación, sino el nuevo puente que está tomando forma sobre la laguna de Valsequillo, justo en un punto que por más de 60 años fue una promesa incumplida.
Armenta la está convirtiendo en realidad.
“Una hora de espera se convertirá en un minuto de cruce”, aseguró mientras informaba de las columnas que irán ancladas al lecho del agua.
Es una obra que simboliza no solo movilidad, sino justicia territorial.
La estructura —según explicó el propio mandatario— no es solo un puente, sino es parte de un plan integral para sanear el río Atoyac y rescatar la laguna.
Hay proyecto, hay gestión con Conagua, hay planeación ambiental.
Y sí, hay narrativa.
Palabra clave: rescate.
Luego, tomó volante.
En una muestra o mensaje que lleva el control, trasladó a la prensa desde Valsequillo hasta la zona de Los Fuertes.
Él manejó, literal, pero simbólicamente, también.
Manejó la narrativa, marcó los tiempos y eligió los escenarios.
Y qué escenario.
El estadio Zaragoza, donde alguna vez tocó Queen con Fredy Mercury, ahora será la cuna de una universidad pública de deporte.
Armenta explicó el proyecto.
Todo eso, con un presupuesto diez veces menor al del Museo Barroco y el triple de alcance.
Pero más allá del costo o la infraestructura, el mensaje fue social-
El deporte como herramienta de paz y reconstrucción del tejido social.
Aquí, el gobernador apeló a la formación de entrenadores, promotores, fisioterapeutas y psicólogos.
Puebla no solo como cuna de atletas, sino como semillero de líderes deportivos.
La gira cerró con tacos.
Bajo una carpa instalada, el gobernador rompió el protocolo y compartió comida con trabajadores de la construcción y periodistas.
No fue solo un gesto amable, fue una escena cercana y directa.
La foto con tacos en mano dice tanto como el discurso en la obra.
Armenta mostró que quiere construir además de dichas obras, una narrativa de cercanía, de gobierno presente, de territorio pisado.
















