Estos supuestos antiguos no coinciden con la realidad del éxito probado de las mujeres en puestos ejecutivos. Sin embargo, los hallazgos de Hogan Assessments, basados en datos de más de 18 mil mujeres líderes a nivel mundial, incluidas supervisoras, subordinadas y autoevaluaciones, revelaron que el género no determina el potencial de liderazgo.
De hecho, las mujeres demuestran de manera consistente las cualidades clave necesarias para roles ejecutivos, como la toma de decisiones, la resiliencia, la visión estratégica y la capacidad para fomentar la innovación.
En México, sin embargo, las barreras sistémicas siguen limitando el liderazgo femenino, con una considerable brecha de género en las posiciones de liderazgo. Un estudio de CVapp encontró que los hombres ocuparon la mayoría de los puestos de liderazgo, alcanzando el 72.4 %, mientras que las mujeres representaron solo el 28 %. Esta disparidad resaltó el desafío continuo de lograr la igualdad de género, a pesar de que las mujeres demuestran un fuerte potencial de liderazgo.
Incluso ante la abrumadora evidencia, los prejuicios inconscientes siguen influyendo en las percepciones de las mujeres líderes, afectando desde las decisiones de contratación hasta el acceso a oportunidades de desarrollo profesional. Estos prejuicios pueden manifestarse de manera sutil, como cuestionar la asertividad de una mujer o esperar que lidere de una manera más “nutricia”, lo que a menudo se percibe como menos autoritaria.
Aunque los datos respaldan de manera rotunda el potencial de liderazgo de las mujeres, los mitos persistentes sobre el liderazgo femenino siguen limitando sus oportunidades profesionales. Estos conceptos erróneos están profundamente arraigados en muchas industrias, impidiendo que las mujeres alcancen su máximo potencial. Para fomentar verdaderamente un ambiente de trabajo más inclusivo y equitativo, es crucial desafiar y desmentir estos mitos.
Tres mitos comunes sobre las mujeres en liderazgo que la investigación de Hogan ha refutado:
1.- Las mujeres son menos ambiciosas que los hombres.
Esta idea simplemente no es cierta. La investigación de Hogan demostró que tanto hombres como mujeres tienen niveles similares de ambición en roles de liderazgo. Ambos géneros están igualmente motivados para tener éxito. Los hallazgos muestran que rasgos como la dominancia no conducen necesariamente a un mejor desempeño. El liderazgo se trata de ser adaptable y encontrar el equilibrio adecuado, sin importar el género.
2.- Las mujeres son menos estratégicas que los hombres y más reacias a asumir riesgos.
Es otro mito común que las mujeres son más cautelosas e indecisas. Sin embargo, la investigación de Hogan encontró diferencias insignificantes entre los géneros en cuanto a la toma de decisiones y la capacidad para asumir riesgos, demostrando que las mujeres son igualmente capaces de tomar decisiones audaces y asumir riesgos calculados. De manera similar, la idea de que los hombres son más estratégicos o innovadores también es errónea. La investigación mostró que ambos tienen un rendimiento similar en innovación y pensamiento estratégico.
3.- Las mujeres son menos resilientes bajo estrés y menos innovadoras.
Esta idea fue refutada por los hallazgos de Hogan, que mostraron diferencias insignificantes entre ejecutivos masculinos y femeninos en escalas relacionadas con el estrés. En cuanto a la innovación, ambos géneros tienen un desempeño similar.
Los hallazgos de Hogan Assessments proporcionaron una evidencia convincente de que el potencial de liderazgo no está determinado por el género.















