• 22 de Septiembre del 2026

El expediente no miente

La auditoría de la Secretaría Anticorrupción a la gestión de José Tomé en la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno de Puebla dejó algo claro, todo se entregó bien.

Lo que apareció en la revisión no apunta al excoordinador, sino a observaciones administrativas que recaen en la integración de expedientes de algunos medios.

La propia autoridad fue puntual.

Se verificó la documentación, el registro de prestadores de servicios y el cumplimiento de la normatividad.

No hubo señalamientos por desvíos, ni por manejo irregular de recursos públicos, ni por decisiones discrecionales.

El foco está en papeles que deben completarse, ajustarse o actualizarse por parte de ciertos medios, no en la conducción de la oficina.

La gestión de Tomé pasó el filtro, entregó cuentas claras y procesos que hoy permiten identificar dónde están los pendientes y quiénes deben atenderlos.

Hay una diferencia enorme entre una observación administrativa y una falta.

La primera se corrige; la segunda se sanciona.

Lo relevante es que hoy existe un diagnóstico, el que señala que algunos medios deben integrar mejor sus expedientes para cumplir con la norma.

Punto.

La auditoría confirma que su entrega fue correcta y seguirá por buen camino con lo que se solvente.

Tiempo al tiempo.

Una mancuerna que trabaja

El aniversario 67 de la Facultad de Administración de la BUAP dejó un mensaje más profundo que la celebración misma: la universidad y el gobierno caminan juntos y comparten método y propósito.

La Rectora Lilia Cedillo y el gobernador Alejandro Armenta no sólo coincidieron en el acto, sino también en la idea de trabajo conjunto.

Desde la BUAP se habló de formación, de resultados y de responsabilidad social.

Casi 13 mil estudiantes y décadas de consolidación académica respaldan un mensaje claro: la universidad no forma espectadores, forma perfiles capaces de incidir en la vida pública.

Cedillo puso el acento en los egresados como prueba viva de ese trabajo constante.

Armenta respondió con una definición política concreta: la BUAP será prioridad en su gobierno.

Pero fue más allá del respaldo institucional, planteó una ruta de colaboración al proponer que especialistas de la Facultad de Administración orienten a los municipios en planeación y ejecución de proyectos.

Ahí la mancuerna dejó de ser discurso y se convirtió en tarea.

Reconoció que la BUAP fue clave en su formación y que su crecimiento —de CU al proceso de regionalización— es también una apuesta por la igualdad de oportunidades.

El mensaje fue claro: universidad y gobierno no como entes separados, sino como aliados.

A 67 años, la Facultad de Administración mostró que el conocimiento no se queda en el aula. Se traduce en decisiones, en políticas y en trabajo compartido para Puebla.