• 25 de Marzo del 2026
TGP

Cablebús: movilidad, no ornamento

La ruta legal del Cablebús en Puebla ya dejó un dato clave: no hay suspensión definitiva.

El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Circuito resolvió que los señalamientos sobre daño ambiental no fueron acreditados con pruebas suficientes.

El proyecto sigue.

En una etapa inicial, el propio proceso de amparo derivó en una suspensión provisional.

Con la medida se ordenó a las autoridades abstenerse, evitar o detener cualquier acción relacionada con la tala, derribo, desmonte o remoción de vegetación en las zonas del trazo.

Fue una decisión precautoria.

Así lo explicaron las magistraturas en sesión.

La suspensión provisional no partía de un daño acreditado, sino de la falta de información.

En términos jurídicos, es una medida preventiva para evitar un posible riesgo mientras se integraban más datos al expediente.

Incluso se dejó claro que no implicaba afirmar que hubiera tala o afectación en curso.

Ese punto es el que cambia la lectura.

Porque una cosa es prevenir ante la duda y otra sostener un freno definitivo con pruebas.

Cuando el Tribunal revisó el fondo, determinó que no había elementos de peso para mantener la suspensión definitiva.

Pero el proceso sigue.

El caso recuerda mucho al del teleférico en el gobierno del finado Rafael Moreno Valle.

Pero con sus diferencias abismales.

En el morenovallismo, sí hubo sustento para frenar la obra por afectaciones patrimoniales.

El contraste también alcanza el tipo de obra.

En el morenovallismo la entidad apostó por infraestructura de alto impacto visual y alto costo, con beneficios limitados en la vida cotidiana y una deuda enorme que se sigue pagando.

El Teleférico, Barroco, Estrella de Puebla, por ejemplo, fueron proyectos que dejaron más deuda que soluciones.

Cuando se trató de imponer el Teleférico en el periodo morenovallista, sí hubo una suspensión.

La intervención en una zona histórica generó argumentos sólidos que derivaron en la detención del proyecto y se tuvo que recortar.

Pero Moreno Valle en lugar de reconocer la derrota se encaprichó e hizo el mini recorrido ridículo que todos conocemos.

Tal vez fue más por negocio hacerlo que por algo que realmente sirviera.

Esa fue la diferencia entre los proyectos.

Uno sirve a la gente, el otro sirvió solo a algunos bolsillos.

El Cablebús juega en otra cancha.

No está pensado como atractivo, sino como sistema de transporte en zonas donde la movilidad sigue siendo un problema.

Su valor no está en la postal, sino en el traslado.

Eso no cancela el debate ambiental ni exime de responsabilidad a la autoridad, pero sí coloca la discusión en su justa dimensión.

El Cablebús avanza.

Pero hasta ahora no hay acreditación de daño en tribunales y hay una necesidad clara de mejorar la movilidad en zonas que han quedado rezagadas.

Gran diferencia.

Ahora, más que la polémica, lo que sigue es comprobar que no habrá afectaciones ambientales y lo que servirá a la población.

Tiempo al tiempo.