Imprimir esta página
Miércoles, 04 Noviembre 2026 12:19

El castigo de las urnas y el despertar hispano

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)
El castigo de las urnas y el despertar hispano Foto: Especial
  • Las elecciones intermedias del 3 de noviembre devolvieron a los demócratas el control del Congreso. Lo que dicen sobre el gobierno, sobre sus propios votantes y sobre el poder latino


El nivel de expectativa es proporcional al nivel de decepción. Por eso, esta vez, muchos preferimos la cautela. Aunque los sondeos de las últimas semanas daban ventaja a los demócratas en numerosos distritos y estados, la diferencia era mínima, a veces dentro del margen de error. Y la memoria de 2016 y de 2024 enseñaba a no fiarse del todo de las encuestas.

La aspiración era modesta: que el Partido Demócrata conservara lo que ya tenía y, con suerte, recuperara algunos escaños en la Cámara de Representantes y algunas curules en el Senado. Lo que ocurrió superó con mucho esa expectativa.

Las intermedias, termómetro del poder

Históricamente, las elecciones intermedias funcionan como un sistema de pesos y contrapesos. A los dos años de un mandato, la ciudadanía evalúa la eficiencia y la eficacia de las políticas públicas y del gobierno que las impulsa. Desde hace décadas, esa evaluación suele tomar la forma de un castigo cuando el presidente no está haciendo bien su trabajo: el partido que ocupa la Casa Blanca casi siempre pierde terreno.

Este 3 de noviembre el castigo fue severo. Según las encuestas a boca de urna, la aprobación de Donald Trump era la más baja registrada para un presidente en una elección intermedia, y alrededor de seis de cada diez votantes dijeron que el presidente pesó en su voto para la Cámara.

Lo que dejó la noche

Los demócratas ganaron el control de ambas cámaras. En el Senado alcanzaron al menos 54 escaños frente a 44 republicanos, con Alaska y Misisipi aún sin definir al cierre de esta edición. Arrebataron siete asientos: Kansas, Iowa, Texas, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur. En la Cámara necesitaban 218 escaños.

Es apenas la quinta vez desde la Segunda Guerra Mundial que un partido le arrebata ambas cámaras al otro en una elección intermedia. Par mí no fue ni una ola, ni un tsunami, ya que la analogía va de la belleza al poder destructivo. Desde mi punto de vista, es más una reconstrucción y búsqueda de lo que se ha perdido en los últimos años.

El voto que no llegó

Lo que vimos no fue la respuesta de los votantes fijos, los de siempre, sino de quienes salieron a las urnas con la decisión ya tomada. Y también, de quienes decidieron no salir.

Muchos votantes, incluso los que son republicanos consideran que ha habido excesos en esta administración y promesas incumplidas, empezando por el bienestar de la economía y el crecimiento, y siguiendo por la prometida baja de los precios de la gasolina. La guerra con Irán y el alza de los combustibles agravaron esa ansiedad. Las encuestas de salida muestran que quienes calificaron la economía como mala votaron por los demócratas, y que más votantes dijeron que sus finanzas están peor que hace dos años.

Ante ese desencanto, una parte de la base republicana optó por abstenerse. Antes de la elección, una encuesta de KFF encontró que el 63 % de los simpatizantes demócratas se sentía más motivado que de costumbre para votar, frente a solo el 38 % de los republicanos. Otros fueron más lejos y cruzaron la línea: en Kansas, el demócrata Adam Hamilton obtuvo cerca del 10 % de los votos de quienes apoyaron a Trump en 2024, según la encuesta de salida de NBC News. El presidente, por su parte, reconoció el resultado, pero se desligó de él: su nombre, dijo, no estaba en la boleta.

El poder hispano

Lo que viene no son cambios radicales. Un Congreso en manos de la oposición significa más supervisión, más negociación y menos agenda unilateral durante los dos últimos años del mandato. Pero sí hay una llamada de atención: las comunidades hispanas tienen muy claro el poder que tienen, y lo están recuperando.

Los datos lo confirman. La organización Voto Latino informó que la participación anticipada latina superó la registrada en las intermedias de 2018 y 2022. La encuesta de salida de NBC señaló el giro de los latinos hacia los demócratas como uno de los factores de la victoria. En Texas, donde los latinos son más del 30 % del electorado, James Talarico se convirtió en el primer demócrata en ganar un cargo estatal en más de tres décadas, y Gina Hinojosa será la primera latina en gobernar el estado. En California, Xavier Becerra será el primer gobernador latino.

Ese poder no es solo de movilización. Es también económico: los hispanos son emprendedores, dueños de negocios y de medios de producción, consumidores y contribuyentes que sostienen sectores enteros de la economía. Y es, sobre todo, un poder de pertenencia: son parte de Estados Unidos, un país que se ha construido, desde su origen, por inmigrantes.

Una advertencia para ambos partidos

El mensaje del 3 de noviembre no es un cheque en blanco. La misma encuesta de salida de NBC muestra que la opinión sobre el Partido Demócrata sigue siendo negativa, con un saldo neto de seis puntos en contra. Los votantes castigaron a quien gobierna, pero no necesariamente premiaron a quien llega.

El voto hispano, que en 2024 ayudó a dar a Trump su segundo mandato, demostró ahora que no pertenece a nadie. Quien quiera conservarlo tendrá que ganárselo con resultados, empezando por la economía, decisión política con una mano en el bolsillo y la otra en el corazón, después de todo una nación se construye también con orgullo y pertenencia.

Visto 4 veces
Alicia García Molina

Lo último de Alicia García Molina

Artículos relacionados (por etiqueta)