Por todo el territorio poblano, las fuerzas estatales y federales están en coordinación, como reconoció este martes en la Mañana del Pueblo, el titular de Seguridad federal, Omar García Harfuch.
La mano firme ha estado también trabajando en la región de Esperanza, en donde se efectuó un operativo —el pasado 12 de octubre— en donde se detectó que la banda de “Los Zúñiga” manipula a la población y sus “halcones” obstaculizan los operativos de seguridad de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y las Fuerzas Armadas federales.
Sólo llegando a la entraña misma de este grupo criminal, es como se ha podido determinar qué es lo que ha estado ocurriendo, y cómo es que por años, en los que otras administraciones no actuaron suficientemente, se incrementó el clima de inseguridad, el robo a transporte y otros delitos en aquella zona del estado de Puebla.
El 7 de septiembre fue capturado Isaac Rodríguez Ochoa, presidente municipal de Esperanza, como parte del Operativo Enjambre.
Junto con el alcalde también fueron vinculados su hermano Manuel, la exdirectora de Seguridad Pública, Abigail Contreras Camacho, y siete personas más, por los delitos de cohecho, extorsión, secuestro, portación de armas y cartuchos de uso exclusivo de las fuerzas armadas y contra la salud.
El golpe fue contundente y también quirúrgico.
En Esperanza y toda la región no puede ser de otra manera. Quedó comprobado que los grupos delictivos como “Los Zúñiga” mantienen una manipulación en parte de la población y que pueden utilizar a las personas como escudos. En el operativo reciente, las cámaras de seguridad evidenciaron que, precisamente, algunos jóvenes son utilizados como vigilantes o “halcones”.
Es por eso que la inteligencia que ha desplegado el gobierno del estado y las fuerzas federales es indispensable para actuar.
La mano del Estado ha llegado a las entrañas del crimen.
La seguridad es esencial y se va a recuperar la paz y la tranquilidad.
No habrá un paso atrás.




















