El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó en un mensaje televisado que hay “muchas señales de que el ayatolá Khamenei ya no está vivo” tras el bombardeo de su complejo oficial en Teherán, que fue uno de los principales objetivos de la ofensiva. Netanyahu describió el ataque como un golpe directo contra el corazón político y militar del régimen iraní.
Según informes israelíes, cuerpos fueron recuperados del lugar de los bombardeos, entre ellos supuestamente el del líder supremo, aunque Israel no ha emitido una confirmación oficial definitiva y las fuentes aún no han sido verificadas de manera independiente.
Sin embargo, por su parte, el gobierno iraní ha negado categóricamente la muerte de Khamenei, asegurando que “el líder supremo y la mayoría de los altos funcionarios están sanos y salvos”, aunque las comunicaciones oficiales han sido limitadas debido al estado de emergencia y los cortes de información en el país.















