Su uso reduce de manera significativa el riesgo de lesiones graves y mortales en caso de accidente, al proteger la cabeza ante impactos directos o caídas.
El uso del casco no solo es una obligación establecida en el Reglamento de Tránsito, sino una medida de prevención que puede marcar la diferencia. Conducir de manera segura implica tomar decisiones responsables que contribuyen a la reducción de accidentes, previenen sanciones y protegen la integridad de quienes circulan en la vía pública.
El respeto a las normas de tránsito favorece una movilidad ordenada y segura para todas y todos, y el uso del casco representa una acción fundamental para disminuir riesgos y salvar vidas.















