El pasado, 15 de septiembre, Ricardo Benjamín hizo el ridículo al realizar su propia versión del Grito de Independencia, y ya días antes había anunciado que podría postularse a la Presidencia en 2030.
En su Mañanera del Pueblo, Claudia Sheinbaum se refirió a él como un tramposo —claro, sin utilizar la palabra—, en referencia a que su supuesta postulación únicamente es una cortina de humo para luego victimizarse o esconder su verdadero propósito: seguir evadiendo impuestos.
El empresario de 69 años debe al fisco mexicano más de 11,000 millones de pesos y lleva décadas con litigios para evitar pagarlos.
Otros gobiernos consintieron su evasión de impuestos, pero ahora eso no va a ocurrir, porque ahora no tiene cómplices, ni contactos que valgan en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en donde se dirimen sus querellas para no pagar impuestos.
Salinas Pliego no le debe al gobierno, no le debe al Estado mexicano, nos debe a todos los mexicanos, porque ese déficit de impuestos bien podría haberse aplicado en obras, acciones y pensiones a favor de quienes más lo necesitan.
Que no se engañe el Benjamín del Ajusco, nos lo debe a todos, y ahora lo va a pagar.
Lo del grito es un tema de risa, es apenas la locura de un usurero.
















