• 14 de Mayo del 2026
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Domingo, 12 Abril 2026 18:49

Diálogo presidencial

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Diálogo presidencial Foto: Especial

En los oscuros años del neoliberalismo, todos los derechos ciudadanos y hasta los humanos eran conculcados. La voracidad económica de los grupos populares era depredadora de la clase trabajadora.


Tener una vivienda, en aquellos larguísimos 36 años que duró la etapa neoliberal, era un privilegio solamente reservado para las clases dominantes o para el espejismo del crédito depredador que se ofrecía a las clases medias.

Cuando era 1994 ocurrió el llamado error de diciembre. Entre los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de Leon, de la noche en la mañana, familias jóvenes que habían comprado autos y casas en UDI, perdieron todo de la noche a la mañana.

Vino también, en diciembre de 1998, la aprobación del cambio del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), por el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario, con el que se avaló convertir en deuda pública la deuda privada de cientos de miles de millones de pesos, que seguimos pagando hasta ahora, y que fue en realidad un fraude para salvar a los más ricos, con dinero de los más pobres.

Las cosas cambiaron con la llegada de la Cuarta Transformación en 2018, se sepultó el neoliberalismo y aún se siguen combatiendo la reminiscencias de ese perverso régimen.

Todo eso lo recordó a la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, en su visita a San José Chiapa, este sábado.

Al lado del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, dijo que hoy todas y todos los mexicanos pueden acceder a un crédito de vivienda, en un esquema que les permite pagarlo y tener un patrimonio.

Precisamente cuando hablaba de cómo se han acabado esos perversos, dogmas y prácticas del neoliberalismo, un puñado de manifestantes, muy probablemente, con demandas genuinas, intentó gritar en el acto.

Mientras hacía uso de la palabra, pidió que al final vinieran a buscarla para poder dialogar. Lo ofreció y al final lo hizo.

Escuchó a los manifestantes, que, sin embargo, no ofrecieron argumentos, sino gritos. Pareciera que se trataba de un montaje para que los odiadores de la Cuarta Transformación estallaran en las redes, tergiversando lo que realmente había ocurrido.

La presidenta dialoga, no regaña, como pusieron algunos de los aviadores en redes sociales.

El actual régimen ofrece argumentos y también los escucha. Incluso si tienen intereses aviesos.

El diálogo es algo, que por cierto, nunca ocurrió en el neoliberalismo.

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