Hay que tomar en cuenta una primera cuestión, ¿Por qué preguntan esto los reclutadores? Obviamente hay un objetivo, que es entender tu trayectoria, cuáles han sido tus motivaciones y si encajas o no en la cultura y el puesto al que aspiras. Te preguntarás: ¿Qué es lo que evaluarán en tu respuesta? Entre otras cosas, tu honestidad, tu responsabilidad y tu nivel de aprendizaje, así como tu alineación con el rol al que te estás postulando. Es muy importante tomar en cuenta que la intención de esta pregunta debe ser diagnóstica, no punitiva. Recuerda: si la pregunta se hace con tono acusatorio, eso es un problema del entrevistador, no tuyo. No lo pierdas de vista.
¿Cuál es la fórmula práctica para responder a esta pregunta? Fíjate bien, está integrada por tres pasos, mismos que deben durar entre 30 a 60 segundos, en su totalidad. Si te pasas de este tiempo, no te preocupes, no pasa nada, pero te recomiendo considerarlo como un parámetro importante.
Veamos en qué consisten los tres pasos:
- Contexto. Este debe explicar brevemente cómo ocurrió la separación con tu trabajo anterior.
- Logro o Aprendizaje. En esta etapa debes indicar qué hiciste o qué aprendiste allí donde trabajabas. Idealmente si puedes facilitar un dato cuantitativo, mejor.
- Conexión. Contesta: ¿Por qué tu experiencia en el puesto anterior te hace ser un buen candidato para el puesto al cual estás aspirando?
Te recomiendo usar la siguiente frase introductoria: “Mi puesto terminó porque… “ y, después, el contexto, el logro o aprendizaje y la conexión. Los objetivos de esta estructura son: que te mantengas claro, que evites divagar y que transformes un posible punto débil en una fortaleza.
Recapitulando, acuérdate de empezar esta respuesta con la frase introductoria, y a continuación, desarrolla brevemente estos tres pasos: contexto, logro o aprendizaje y conexión. Obviamente tu respuesta variará según haya sido el tipo de salida que tuviste desde tu trabajo anterior, por tanto vamos a ahondar en cómo podrías contestar en cada uno de los siguientes tres casos.
El primer tipo de salida laboral es la renuncia por crecimiento, es decir, cuando renuncias a tu trabajo buscando un puesto de mayor responsabilidad o nuevos retos. En este caso, la recomendación es mantener en tu respuesta un tono positivo y orientado al futuro, no olvides ser breve en la exposición de tu motivo, mencionar un logro cuantitativo y tener en cuenta tu objetivo profesional, evitando sonar arrogante y criticar a tu empleador anterior. Un ejemplo de respuesta en este caso sería el siguiente:
“Decidí dejar mi anterior puesto porque había alcanzado el techo de responsabilidades, allí lideré la implementación de un sistema de seguimiento que redujo tiempos en 20%, busco ahora un rol donde pueda escalar ese impacto y gestionar equipos más grandes”.
El segundo tipo de salida laboral es el despido o terminación por ajuste, que ocurre cuando fuiste desvinculado por reestructuración de tu puesto de trabajo o por desempeño. En este caso, te recomiendo usar un tono responsable y reflexivo, siendo muy importante que al referirte al contexto de tu salida seas lo más concisa posible, que hagas evidente que hay una lección aprendida de por medio y que estás en un proceso de mejora concreta y continua. Sobra decir que debes evitar culpar al empleador y divagar. Un ejemplo de respuesta en este caso podría ser la siguiente:
“Tras una reestructuración mi posición fue eliminada, fue una experiencia que me obligó a revisar mis procesos, desde entonces implementé controles que redujeron errores en un 30%, estoy listo para aportar esa disciplina en este equipo”.
El tercer tipo de salida laboral es el fin de contrato o reestructuración de proyecto, que ocurre cuando concluyes un contrato por proyecto o se da una reorganización. En este caso, la recomendación es usar un tono neutral, objetivo y realista, ser muy claro en la descripción del contexto, enfatizar los logros alcanzados en la realización del proyecto y hacer evidente que tienes la disponibilidad y la motivación para un nuevo reto, así como evitar dar la impresión de inestabilidad. Un ejemplo de este tipo de respuesta sería la siguiente:
“Mi contrato por proyecto concluyó tras entregar la fase final del sistema, durante el proyecto mejoramos la eficiencia operativa en 15%, busco ahora una posición estable donde aplicar esa experiencia en mejoras continuas”.
Evidentemente, que te pregunten sobre cómo has terminado tus relaciones laborales anteriores puede ser motivo de incomodidad para muchos postulantes, razón de más para esperar que tarde o temprano podrían hacerte esta pregunta, por lo que conviene estar preparados para responderla en lugar de presentarnos a tontas y a ciegas, con la esperanza de contestarla con éxito desde la improvisación. Es probable que haya aspirantes que por suerte o por su habilidad para diseñar con rapidez una respuesta conveniente logran superar este escollo, pero… ¿para qué arriesgarse?
Debes tener presente lo siguiente: Los reclutadores tienen derecho a indagar sobre la progresión profesional para evaluar ajuste, motivación y expectativas de carrera. Si durante la entrevista laboral, la persona de recursos humanos te pregunta por qué no se escalaste en el último puesto de trabajo, recuerda que es una pregunta legítima de evaluación profesional, no obstante, si la pregunta se formuló con tono acusatorio, interrumpiendo o buscando incomodar al candidato, desde luego que eso cruza la línea ética y puede sesgar la entrevista. Las buenas prácticas recomiendan preguntas abiertas y neutrales que permitan al candidato explicar cómo vivió el contexto laboral del que provenga y el aprendizaje o logros obtenidos en éste. También es importante considerar las particularidades de cada contexto. En el sector público, por ejemplo, sabemos que hay factores estructurales que hacen que la ausencia de la “escalada” no sea necesariamente negativa (hasta el mejor trabajador puede verse desplazado si sus jefes, por cumplir con algún compromiso político, deciden que es hora de separarlo de su cargo). Por ello, un reclutador, aunque sea el mismísimo director de la empresa, debe estar informado y considerar ese contexto antes de juzgar al candidato. Por todo lo anterior, resulta importante que el aspirante recuerde: mantener la calma, no dejarse provocar y apegarse a la fórmula (contexto, logro y conexión).
Veamos ahora algunos consejos prácticos para no divagar:
- Prepara, poniéndolas por escrito, tres frases: en la primera, explica por qué saliste de tu último trabajo; en la segunda, describe un logro concreto que hayas tenido en tu trabajo anterior, si puedes incluir un dato numérico, por favor inclúyelo; y en la tercera, explica cómo conectas la experiencia en tu trabajo anterior con el puesto al que te estás postulando actualmente
- Practica las tres frases, leyendo en voz alta lo que hayas escrito, una y otra vez, hasta que suenes natural, incluso hasta que seas capaz de referirte a tus frases sin necesidad de leerlas (si puedes, grábate, sin importar si te gusta o no como te escuchas, lo que importa es que practiques hasta que puedas responder a esta pregunta de la manera más natural posible);
- Controla el tiempo. Recuerda que la respuesta a esta pregunta, según los expertos, debe durar entre 30 y 60 segundos. Usa un cronómetro, lee la respuesta y ajústala hasta que puedas lograrlo; y
- Recuerda la regla de oro: no hables mal del empleador anterior. Por más enojado, frustrado y por más que se lo merezca, conviene mejor que no hables mal del empleador anterior. Mejor reformula tus críticas como aprendizajes que te van a catapultar al siguiente trabajo.
Recuerda la fórmula: contexto, logros / aprendizaje y conexión. Si estás próximo a tener una entrevista laboral, y piensas que te puede ser de utilidad, esa es la tarea que te llevas el día de hoy. Si te gustó este contenido o deseas consultarme algo más específico sobre los temas que escribo, búscame, por mi nombre, en redes sociales. Será un gusto orientarte. Hasta la próxima.
















