• 10 de Agosto del 2026
Fernando Reyes Baños

Fernando Reyes Baños

Existe un momento en la vida de todo profesional donde el mapa que ha seguido —ese que, en muchos casos, ha ido construyendo sobre la marcha— deja de tener sentido. Ya sea cuando se inicia un proceso formativo importante (como una maestría o un doctorado), cuando las circunstancias habituales cambian de manera abrupta o cuando, simplemente, nos sentimos estancados, surgen preguntas inevitables: ¿De dónde parto? ¿Qué tengo a mi alcance para cambiar mis circunstancias? ¿Hacia dónde voy?

Es evidente que existe una tendencia en redes sociales, especialmente en TikTok, que promueve la proliferación de contenidos que brindan consejos y herramientas —muchas de ellas relacionadas con la Inteligencia Artificial (IA)—, que prometen, si se usan adecuadamente, que cualquiera puede ganar más seguidores. Para muchos usuarios de TikTok, el número de seguidores representa un aspecto de suma importancia; lo anterior porque, a partir de cierta cantidad, la plataforma desbloquea herramientas y opciones que permiten hacer cosas muy deseables para muchos de sus suscriptores, entre ellas, monetizar.

El currículum vitae (CV) es la herramienta clave para captar la atención de un reclutador. Su propósito fundamental es conseguir una entrevista de trabajo, actuando como el primer filtro en un proceso de selección. Por ello, su contenido debe estar estrictamente alineado con el perfil que la empresa solicita. Aquí radica la importancia de las palabras clave: la oferta del candidato debe encajar perfectamente con las necesidades de la organización.

En esta ocasión vamos a hablar de una pregunta que aparece en casi todas las entrevistas laborales, ¿Por qué dejaste tu último trabajo? La mejor respuesta, según comentan muchos reclutadores, es que ésta sea breve, honesta y orientada al futuro; que, entre otros aspectos, se caracterice porque en ella te límites a explicar el motivo real sin criticar al empleador anterior, mostrar lo que aprendiste y conectar esa experiencia con el por qué eres la persona adecuada para el puesto al que te estás postulando. Ahora te brindaré una fórmula práctica, ejemplos listos para usarse y algunos ejercicios que espero te sirvan para que la próxima vez que te hagan esta pregunta en una entrevista laboral no te pongas tan nervioso.

Me acuerdo que cuando estudiaba la preparatoria había un compañero en el grupo que se destacaba, entre otras cualidades, por su capacidad de retención. Un día, el docente de filosofía le preguntó sobre los contenidos que habíamos visto durante los últimos días. El compañero se levantó y comenzó a hablar, hablar y hablar. Lo que decía no lo decía de la forma como él solía expresarse. Era un discurso plano, correcto, casi con los puntos y comas que cabría esperar de un contenido académico... o de un contenido previamente dictado.

Hace poco acudí a un centro educativo porque deseaba dejar mi CV, esperando tener la posibilidad de dar clases. Por supuesto, no esperaba solamente dejar mi curriculum, sino también presentarme con alguien del área académica, o incluso de Recursos Humanos, para que me conocieran y hacerles saber en qué consistía mi propuesta. Sin embargo, me topé con una situación que a continuación describiré.

Hace un par de meses, mientras participaba en una capacitación en línea para docentes sobre cómo acompañar a los estudiantes en la realización de sus proyectos transversales, llamó mi atención la explicación que la “posdoctora” que conducía la sesión brindó acerca del funcionamiento de una aplicación de Inteligencia Artificial (IA) diseñada para apoyar a los alumnos en la elaboración de sus protocolos de investigación. Al margen de que el título que ostentaba me resultara curioso, considerando que en nuestro país el máximo grado de estudios reconocido es el de doctor(a), la demostración que la instructora hizo desde su pantalla, introduciendo algunos datos en la aplicación para ejemplificar cómo la IA generaba automáticamente opciones cuya selección permitiría a los estudiantes ir construyendo un curso de acción investigativo, me dejó sorprendido… pero también preocupado: lo primero, porque la aplicación brindaba muchos elementos, en automático, cuyo planteamiento, por lo general, implica una inversión de tiempo considerable para los estudiantes debido, por un lado, a las decisiones que tienen que tomar, y por otro lado, a las condiciones que se derivan de las decisiones que toman, y que también tendrán que resolver en el momento adecuado; y preocupado, porque son los procesos de pensamiento implicados en las decisiones que toman, así como el abordaje de las condiciones que se derivan como resultado de tales decisiones, los aspectos formativos que, justamente, les brindará la oportunidad de aprender, lo cual, como cabe suponer, conlleva tiempo, ya que la investigación (como el estudio de cualquier otra materia), en todo caso, no solo significa hacerse de las respuestas para resolver un problema, sino también plantearse preguntas, enmarcadas en la reflexión que suele ir acompañada por la incertidumbre de no saber, en todo momento, qué es lo que se busca y cómo abordarlo (porque tal vez, y solo tal vez, aprender no es solo lograr un producto o llegar a una meta, sino vivir el proceso o recorrer el camino conducente a ese producto o meta, incluyendo los momentos de dudas, desviaciones o reencuentros que puedan ocurrir), sin mencionar además el proceso creativo de quien investiga, así como sus intereses y su espíritu científico… suponiendo, sin ser ingenuos, que tales aspectos se encuentren presentes en los estudiantes todas las veces.

"Lo que estamos por empezar sentará un precedente en esta universidad sobre lo que es trabajar de manera colaborativa. Nos valdremos del Internet, sí, pero también de libros y de todo lo que nos pueda servir para construir conocimiento. Estas últimas palabras implican un reto más importante de lo que parecieran entrever porque lo que trataremos de hacer aquí es hacer que estas palabras, 'construir conocimiento', adquieran sentido. La tecnología se convertirá en la herramienta que nos lo facilitará, pero dependerá de nosotros que las cosas ocurran. La tecnología no llena pantallas en blanco con palabras que aporten un significado, sea éste psicológico o de cualquier otra materia; las personas sí. Por esa razón estamos aquí." *

Ya se había comentado empero, que la socialización basada en las concepciones de género no ocurre uniformemente

La subjetividad del varón de nuestros días podría conceptualizarse, según Bonino (2000), como la conjunción, siempre compleja y contradictoria, de creencias e imperativos que se metabolizan, apropian, transforman y deniegan durante el proceso identitario de cada sujeto. Los varones así constituidos serán depositarios de la transmisión intergeneracional de la normatividad de género, siendo tal el poder configurador de ésta que, desde sus mandatos y a través de las mediaciones parentales, generará una organización específica para todas las subjetividades masculinas y sus contenidos. Cabe señalar que para la organización en cuestión, el predominio de las motivaciones de dominio y control (de sí mismo y de los demás),así como la lógica dicotómica de todo/nada, serán piezas clave, junto con la influencia de la estructura patriarcal imperante en la sociedad, según la cual, dicha subjetividad es "normal", no solo porque se presenta como la estructura deseable para el sujeto masculino, sino también porque es la que más frecuentemente se manifiesta, lo que ayuda a invisibilizar cualquier patología que pudiera entreverse como consecuencia.

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