• 25 de Mayo del 2026
TGP

La guerra intestina del PAN poblano

Foto: Especial

El PAN poblano volvió a hacer lo que mejor sabe hacer desde hace años: pelearse consigo mismo.


Hoy el conflicto escala en medios, explota en redes sociales y exhibe a un partido atrapado en sus propias fracturas mientras Morena gobierna Puebla prácticamente sin oposición real.

La confrontación más reciente fue entre Guadalupe Arrubarrena y Genoveva Huerta.

La regidora panista del ayuntamiento de Puebla primero cuestionó públicamente la promoción anticipada de Genoveva mediante bardas y posicionamiento rumbo al 2027.

Después denunció presuntos adeudos de salarios y falta de pagos a trabajadores durante la dirigencia estatal encabezada por Huerta.

Pidió incluso que las dirigencias estatal y nacional del PAN revisaran el actuar de Genoveva Huerta y cuestionó que Acción Nacional critique actos anticipados de campaña de
Morena mientras permite prácticas similares dentro de casa.

La respuesta no tardó.

Genoveva Huerta rechazó los señalamientos, minimizó las críticas y acusó que detrás de los ataques existe “fuego amigo”, una frase que en el PAN poblano ya parece convertirse en doctrina política permanente.

Pero el fondo del asunto no son las bardas.

El verdadero problema es que el panismo poblano sigue dividido en bloques que nunca terminaron de reconciliarse después del morenovallismo, la derrota estatal y la pérdida de control político en Puebla.

Ahí sobreviven los grupos ligados a Eduardo Rivera, Mario Riestra, Genoveva Huerta y los cuadros tradicionales del blanquiazul que durante años controlaron estructuras internas del partido.

Muchos generales y poca tropa.

Parecen más preocupados por ganar la interna que por construir una oposición sólida rumbo al 2027.

Porque hoy el PAN poblano parece vivir en campaña permanente.

Pero una campaña contra sí mismo.

Ajustando la comunicación

La llegada de Jorge David Cortés Moreno al gobierno de Puebla y de Arely Reyes a la Dirección de Comunicación de la BUAP no fue una simple transición administrativa.
Ambos nombramientos, que le revelamos en su momento, confirman una reconfiguración en áreas clave de comunicación institucional tanto en el gobierno estatal como en la universidad.

Jorge David es doctor en Administración Pública y Ciencias Sociales, con trayectoria en comunicación política, análisis de opinión pública y gestión institucional.

Su reto será ordenar la narrativa del gobierno estatal en un entorno donde la comunicación ya es parte central del poder y la política se juega también en la percepción pública.

En paralelo, Arely Reyes llega a la Dirección de Comunicación de la BUAP, en un movimiento que busca fortalecer la estrategia informativa de la institución.

Con más de 20 años en la institución es experta en comunicación universitaria y gestión de contenidos institucionales la coloca en un espacio clave para la relación entre la universidad y su comunidad.

Si algo no tienen, es ser grillos y eso ya es ventaja.

Llegan a fortalecer y sumar.

Tiempo al tiempo.