El caso de la empresa Frioecsa Proyectos es apenas el ejemplo más reciente. Según sus representantes, el inmueble está ubicado en Cuautlancingo y ahí pagan impuestos, tramitan permisos y cumplen con las obligaciones que les corresponden. Sin embargo, personal del Ayuntamiento de Puebla, acompañado por elementos de seguridad municipal, llegó con la intención de realizar una clausura.
La situación debe encender una alerta para el coronel Félix Pallares, pues elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana intentaron clausurar una empresa ¡que está en Cuautlancingo!
No se puede aducir una “confusión” de límites territoriales de la zona conurbada. No. Porque la empresa Frioecsa Proyectos tiene muy claro y las autoridades también que esta en Cuautlancingo y cumple con sus obligaciones y las normas, desde hace varios años, nos asegura una fuente certera.
Y ahí surge la pregunta obligada: si las autoridades siguen discutiendo dónde empieza y dónde termina cada municipio, ¿cómo esperan que los ciudadanos tengan claridad sobre quién manda en esa zona?
Lo preocupante no es solamente el intento de clausura. Lo preocupante es que este tipo de episodios siguen ocurriendo en pleno 2025, cuando la zona metropolitana ha crecido como nunca y debería existir una delimitación perfectamente clara.
Porque aquí no se trata únicamente de mapas. Se trata de dinero, de facultades de gobierno y, sobre todo, de control territorial.
Alguien tendría que preguntarse por qué un asunto tan importante no fue atendido de fondo por administraciones anteriores.
Porque mientras los gobiernos discuten, los ciudadanos siguen viviendo en una especie de tierra de nadie donde a veces manda Puebla, a veces manda Cuautlancingo y, en ocasiones, nadie sabe con certeza quién tiene la razón.




















