• 26 de Enero del 2026

El PAN y su desprecio legislativo

Foto: Especial

Si los legisladores locales del Partido Acción Nacional (PAN) suponen que hicieron un desaire al Poder Ejecutivo al salirse la semana pasada de la sesión plenaria en la que se definían y analizaban puntos relevantes para la vida de nuestra entidad, se equivocan. En realidad, el desprecio fue hacia la minoría de ciudadanos y ciudadanas que votó por ellos y que les confirió una responsabilidad en el Congreso local.

El pasado 15 de enero, justo cuando se realizaba la votación sobre el nuevo titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), los panistas abandonaron el salón de sesiones y posteriormente también se ausentaron de las comparecencias de los titulares estatales de Gobernación y Medio Ambiente, quienes acudieron como parte de la Glosa del Primer Informe de Gobierno.

El coordinador del grupo legislativo albiazul, Marcos Castro, adujo que el retiro y las ausencias se dieron en protesta por el proceso de elección del nuevo titular de la ASE, Germán Reyna y Herrero, en el cual —según su visión— no hubo oportunidad de cuestionarlo o plantearle observaciones, pese a que el procedimiento se llevó a cabo conforme al reglamento y a los tiempos que marca la norma.

Sea como sea, los panistas cometieron un grave error legislativo, producto de un berrinche.

Es una obviedad que, al ser minoría, nunca ganarán las votaciones; sin embargo, ausentarse y no participar en los debates constituye la negación de su encargo y de la esencia misma de su función.

El Congreso del Estado es un parlamento, palabra que deriva de parlar, es decir, debatir, dialogar.

Aunque en la elección estatal de 2024, en la que se dio conformación a la actual Legislatura, el PAN fue abrumadoramente superado por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus partidos aliados, 21.31 por ciento de las poblanas y poblanos los consideró una opción y les otorgó su voto.

Acción Nacional tampoco logró ganar alguno de los 26 distritos locales electorales del estado, por lo que no cuenta con representantes de mayoría relativa. No obstante, por la cantidad de votos obtenidos, alcanzó cinco curules de representación proporcional o plurinominales que, aun como minoría, son producto de un mandato ciudadano, aunque sea indirecto.

Los panistas que abandonaron la sesión no solo dieron la espalda a sus otros 36 compañeros y compañeras de la actual LXII Legislatura, sino que también les negaron la voz a los ciudadanos que, siendo minoría, los reconocen como sus representantes.

Aun siendo irrelevantes en el concierto de las votaciones —que siempre estarán imposibilitados de ganar—, el comportamiento de los panistas resulta sectario y partidista, y desdeña a las y los poblanos y al propio estado, que necesita una oposición fuerte, propositiva y participativa como parte de un ejercicio republicano y democrático.

Las comparaciones son inevitables. En el pasado, cuando la izquierda fue minoría en el Congreso del Estado y en las cámaras del Poder Legislativo federal, no existió ese desdén. Las ocasiones en que los grupos parlamentarios abandonaron las sesiones respondieron a estrategias para romper el quórum y frenar la aprobación de iniciativas consideradas dañinas para el país. La izquierda, eso sí hay que decirlo, jamás rehuyó el debate.

Solíamos decir los reporteros que cubríamos el Congreso de la Unión, con cierta carga de ironía, que la oposición de izquierda “perdía las votaciones, pero ganaba el debate”. El PAN de Puebla ni eso.

La izquierda en este país fue oposición legislativa durante más de cuatro décadas, desde la aparición de los primeros diputados de partido a mediados de los años setenta hasta el triunfo como mayoría en 2018, y nunca rehuyó la tribuna ni la confrontación de ideas frente al régimen autoritario de aquellas épocas.

Con esta actitud, el PAN le niega la voz a la minoría que representa; mejor, entonces, sería que, así como sus diputados locales se ausentan de las sesiones, también se ausentaran de las urnas.

¿Qué puede aportar una oposición panista timorata y muda?