Aunque subrayó que no planea usar la fuerza militar para lograrlo —una aclaración que busca calmar temores internacionales—, Trump advirtió que la respuesta europea será un factor clave en cómo Washington recordará este momento histórico. “Pueden decir que sí y lo agradeceremos, o decir que no y lo recordaremos”, afirmó con firmeza ante el auditorio global.
Trump también lanzó duras críticas a Canadá, acusando a ese país de ser “malagradecido” por no mostrar mayor aprecio por la defensa estadounidense durante décadas. El presidente estadounidense se refirió directamente al primer ministro canadiense Mark Carney, asegurando que había visto su discurso previo y cuestionando la actitud de Ottawa frente a la alianza estratégica con Washington.
En cuanto a Europa, Trump cargó contra la OTAN y sus aliados, señalando que Estados Unidos ha hecho demasiado por la defensa colectiva y ha recibido poco a cambio. Este tono crítico refleja tensiones profundas entre la administración estadounidense y socios tradicionales del continente.















