Ciudad de Puebla, Pue.- Ante la entrada en vigor este miércoles 3 de noviembre de la prohibición del uso de teléfonos celulares en las aulas de las escuelas públicas del país, padres de familia y autoridades reportan aceptación de la medida.
Lo anterior, ante la entrada en vigor del acuerdo 09/09/26 de la Secretaría de Educación Pública federal (SEP), el cual aplica a preescolar, primaria y secundaria públicas y privadas.
El acuerdo estipula que los alumnos pueden llevar dispositivos móviles, pero deben permanecer guardados durante la jornada educativa y solo pueden usarse para fines pedagógicos supervisados, emergencias, motivos de salud, discapacidad o inclusión.
En ese contexto, en días recientes, el titular de la SEP estatal, Manuel Viveros Narciso, reportó que: “...afortunadamente hay muy buena aceptación y creo que eso va a beneficiar absolutamente a todas”.
Esto, luego de que autoridades educativas de Puebla participaran, a inicios de octubre de este año, en un foro junto con representantes de otras cuatro entidades, con el objetivo de intercambiar experiencias y conocer las estrategias para poner en marcha la regulación.
Al respecto, a pesar de los inconvenientes que la medida representa para que los padres de familia se pongan en contacto con sus hijos en horas de clase, los padres de familia, en lo general, ven positiva la disposición.
Por ejemplo, en su mayoría, los comentarios de padres de familia en los posts de noticias relacionadas con el tema son: “ya era hora” y “mejor atención”.
En el caso de una de las primarias de la zona norte de la ciudad de Puebla, las personas entrevistadas a las afueras de los planteles revelaron:
"Es positivo que les prohíban el celular, así no se distraen", sostuvo una madre de familia a la entrada de un plantel.
"Las redes juegan un papel importante, distraen mucho; si a nosotros, los adultos, nos pasa, imagínese a los menores", comentó un padre de familia al dejar a su hijo en una escuela primaria.
Algunos padres valoran la reducción de distracciones, pero les preocupa no poder comunicarse de inmediato con sus hijos durante el horario escolar (emergencias o seguimiento).













