Desde cuentas falsas o cuentas de personajes que, por más que presionan no han conseguido los onerosos contratos que pretenden, se ataca ahora de manera personal a los funcionarios de la administración estatal y al mismo gobernador Alejandro Armenta Mier.
Esos ataques, eso sí, se quedan en la superficialidad o en la trampa retórica, para descalificar ahora en el ámbito personal a los defensores del Cablebús, por la ropa que usan, por la forma en que hablan o por lo que comen.
Es decir, nada sustancial y solamente diatribas pueriles y anecdóticas, pero nada que aporte realmente al debate ambientalista o a una opción de transporte para la ciudad y las personas que más necesitan el Cablebús.
Qué fácil es hablar desde la posición de quien, con hipocresía, tiene comodidades y una vida solvente.
Qué falta de empatía con las decenas de miles de poblanas y poblanos que verán disminuidos sus tiempos de traslado hasta en 60 por ciento, con el Cablebús, para tener así una mejor calidad de vida.
Eso sí, como no hay argumentos, los sicarios digitales hablan de la ropa de los funcionarios.
¿En serio? ¿Para eso les alcanzan sus capacidades intelectuales?
Los ataques rabiosos van a seguir.
Porque los opositores al Cablebús ya se quedaron sin argumentos válidos.
















