• 09 de Febrero del 2026

Moisés, el sospechoso

Foto: Especial

En la mesa de un restaurante de la capital queretana se ofreció la descripción más precisa del poblano Moisés Ignacio Mier Velazco, recién nombrado —porque era lo práctico, aunque no fuera lo deseable— coordinador de los senadores de Morena: “no es confiable y obedece en todo a Adán Augusto”.


La conversación, que tuvo varios escuchas anónimos y en la que los interlocutores prácticamente hablaban a gritos y sin recato, se dio entre los miembros más insignes de la cúpula del Partido del Trabajo (PT), quienes charlaban y apresuraban un desayuno tardío, tras la ceremonia de la Conmemoración del 108 Aniversario de la Promulgación de la Constitución, que encabezó la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

El tema central del intercambio de ideas, en esa mesa de un restaurante de la capital de Querétaro, era la destitución disfrazada de renuncia del impresentable Adán Augusto López Hernández, quien era ya desde hace muchos meses insostenible en el cargo, por soberbio, por ser un obstáculo a la agenda presidencial de reformas legislativas y porque —esa es información de otra fuente certera— enfrentará en el corto plazo investigaciones por varios delitos, tanto en México como en Estados Unidos.

El nombramiento de Moisés Ignacio era el tema colateral. No hay confianza en él y desde ahora es un sospechoso común para muchos integrantes del Grupo Parlamentario de Morena y de sus bancadas aliadas en el Senado.

Entonces, ¿por qué desde el Palacio de Bucareli, la sede de la Secretaría de Gobernación, no se frenó su llegada a la coordinación, como si fuera una herencia que le dejó Adán?

La respuesta es solamente una: pragmatismo.

Aunque se venía preparando su salida, la renuncia efectiva de Adán se dio hasta el 1 de febrero, justo el día en que comenzó el Segundo Periodo Ordinario de Sesiones del Segundo Año de Ejercicio de la LXVI Legislatura, que llegará hasta el 30 de abril próximo, por lo que para dar continuidad a los trabajos resultó lo más sencillo que se quedara la mano derecha del ex gobernador de Tabasco.

Esa es la principal causa, porque además el actual periodo ordinario tiene más de medio centenar de reformas pendientes para sacar, entre ellas la Reforma Electoral.

Moisés es, además, eficiente en la operación obrera que no requiere de grandes dotes intelectuales, aunque sí capacidades negociadoras; es como si fuera apenas y solamente una eficaz ficha legislativa que sólo sabe cumplir órdenes.

En síntesis, es lo que había, para no entorpecer el flujo de los trabajos de la bancada, ya arrancado el periodo y además con la enorme carga de trabajo que hay por delante.

¿Su nombramiento quiere decir que está en el ánimo de la presidenta? No.

Una fuente certera ha repetido desde la interna de morena en 2023, que Claudia Sheinbaum incluso no lo tolera, por sus excesos, por su zalamería simplona, porque quiso meterle al sobrino a hacerle videos y negocios en la Ciudad de México y porque incluso está enterada, con pelos y señales, de que su hijo, Carlos Ignacio, cuando fue alcalde de Tecamachalco, Puebla, se atrevió a usar su nombre para lucrar políticamente, mintiendo abiertamente y falsificando incluso, con una foto vieja, una supuesta reunión. Y ya no hablemos del tema del asesinato de los ministeriales bajo la presidencia municipal de Mier Jr.

Pero es educada, dice la fuente, y por eso lo saluda con cordialidad, aunque nunca en Palacio Nacional se ha podido sacudir el poblano la natural sospecha que siempre levanta.

Con el nombramiento, porque no quedó de otra, de Moisés Ignacio en la coordinación, ya comenzó su incipiente coro de aplaudidores a decir que tiene posibilidades a la gubernatura de 2030. No, tampoco eso.

Veamos: si no pudo cuando era “el más cercano” -dirían algunos- a López Obrador; si no pudo cuando tuvo casi 6 años la coordinación de los diputados federales y todo el dinero y los medios de comunicación a disposición, ¿qué hace pensar que ahora sí podrá? Sigue siendo el mismo.

Algunos citan, con toda la razón, que además no podría por la norma que rechaza el nepotismo ya que es primo hermano del actual mandatario.

Pero hay un dato que es más importante mirar: Moisés Ignacio perdió por paliza en la interna de Morena contra su primo Alejandro Armenta, principalmente porque nunca tuvo base social real.

Hoy, menos que nunca, Moisés tiene el respaldo de eso que llamamos Pueblo y que aborrece a políticos como él.