• 04 de Abril del 2026
Márcia Batista Ramos

Márcia Batista Ramos

Es escritora brasileña, filósofa y Cónsul Honoraria de Brasil en Oruro, Bolivia. Autora de más de una decena de libros en diversos géneros, su obra ha sido traducida a 16 lenguas, consolidándola como una figura clave del intercambio cultural iberoamericano. Es columnista internacional en medios de Europa y América, y presidente para Bolivia de la Cámara Internacional de Escritores & Artistas. Distinguida con múltiples Doctorados Honoris Causa, su trabajo combina la creación literaria con una profunda labor de crítica y gestión cultural, a la fecha fue publicada en 38 países.

“…la ventana está abierta (mis ventanas siempre

están abiertas),” Franz Kafka

El pronóstico del tiempo anunciaba que las temperaturas invernales serían moderadas, durante aquella noche que lentamente llegaba a su fin.

“La maldad no necesita razones, le basta con un pretexto”. Johann W. Goethe

“ojalá mis amigos puedan ver el amanecer después de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto” Stefan Zweig

Lo bello y lo triste

Sencillamente me fascinan las luces púrpuras de la puesta de Sol. Y siempre me ha gustado la poesía. Empero, sé que gran parte de las mujeres que habitan el planeta Tierra, no tienen posibilidades de acceder a sus amenidades, por más simples que sean. Me rompe el alma saber que las desigualdades impuestas a las mujeres son monumentales, flagrantes y obscenas.

Siempre digo que las palabras gotean una a una, haciendo ruido. Rompiendo el silencio. Trayendo suspiros que, a veces, traicionan.

Tomillo, manzanilla, albahaca, menta, apio y perejil, una madre ucraniana alista un ramo para la Trinidad, mientras Rusia intensifica su ofensiva en el Donbass.

Con la mirada pegada al paño muy blanco, ella empezó a hablar: -Pespunte es un punto fácil. Se realiza de derecha a izquierda, como un columpio que va y viene. Después, clavamos la aguja en el tejido, como la mentira que perfora con fuerza y rapidez la dignidad ajena. Perforamos y hacemos la aguja salir cinco o seis hilos más adelante, y ella vuelve a entrar cinco o seis hilos atrás y sale cinco o seis por delante. Con la experticia de aquellos que logran seguir tranquilos cada día, en este vivir de destrozos que nos toca en el siglo.

La palabra portuguesa Quilombo de origen africano de la lengua quimbundu pasó a designar en Brasil, los emplazamientos donde vivían los esclavos fugitivos (cimarrones), que habían escapado de las plantaciones y minas controladas por esclavistas portugueses.

“He venido a París para olvidarte

pero tú obstinado me impregnas todo espacio.

Eres la quimera horrorosa de los aleros de Notre-Dame,

eres el ángel que invencible sonríe.” Maria Luisa Spaziani

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