Esto fue la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desde tiempos de Ernesto Zedillo Ponce de León, que con la mano en la cintura cambió el objetivo de impartir –exactamente eso- justicia al pueblo, a defender los intereses de unos cuantos. En vez de cumplir con su mandato constitucional, a partir de 2018 se volvió un contrapeso de la Cuarta Transformación, al desestimar jurídicamente (con todas las mañas legaloides) toda iniciativa que provenía del Ejecutivo y que afectaba intereses empresariales. Un ejemplo: la Reforma Energética. Una vez podría ser por errores de redacción, pero cuando se hizo patente la confrontación, entonces el expresidente Andrés Manuel López Obrador aceleró la Reforma al Poder Judicial, con la que el nombramiento de jueces, juezas y demás fuera a través de voto popular. Y así fue. Luego de una jornada histórica, con un proceso que con el tiempo se irá perfeccionando, críticas de la derecha rancia, intentos de sabotaje y argumentos sin fundamento a la misma elección, este lunes rinden protesta cientos de personas en los cargos electos el 1 de junio pasado, con lo que la SCJN neoliberal termina sus tiempos oscuros, para dar paso a un Poder Judicial dedicado al pueblo. ¡Por favor, no nos defrauden!
Es cuanto.
Regreso a la normalidad
Este lunes, además, se da el regreso a clases en los 3 niveles educativos: preescolar, primaria y secundaria. De igual forma, alrededor de 1.7 millones de alumnos y alumnas en el estado se prestan a arrancar el ciclo escolar 2025-2026. Y como en todo proceso, sin que nada cambie, hay abusos, estrés, gastos superfluos y miles de llantos a las afueras de los centros educativos. Las famosas “cuotas” gozan de cabal salud sin que nada ni nadie ponga un alto a este cáncer en las escuelas; hay instituciones que piden hasta 3 mil pesos por estudiante, y aunque es anual o semestral (según la conveniencia), merma el ingreso de las familias. Lo mismo la lista de útiles, en donde nos encontramos cositas extrañas: papel higiénico, borradores, gises, plumones de pizarrón, y de acuerdo con una lista que atestiguó el que esto escribe, en una escuela pidieron ¡sobres de Splenda! Así es. Para el cafecito de las y los maestros. Increíble. Aunque la autoridad ha buscado por todas las formas de eliminar estos vicios, hay quienes se salen con la suya. En fin, este 1 de septiembre vuelven las mochilas repletas de útiles, las lágrimas de los nóveles estudiantes, el tráfico, las mentadas de madre y las retahílas de groserías porque los padres (y las madres) de familia quieren dejar a las y los escuincles, con todo y auto, en la banca de su salón. El transporte público estará atiborrado en las horas pico y, para fortuna, la vida vuelve a la normalidad. ¡Ahhh!
Es cuanto.
















