Los movimientos recientes en las secretarías de Gobernación y Seguridad Pública se leen justamente así: como correcciones finas en áreas estratégicas.
Gobernación abrió la ruta con el relevo en la Subsecretaría, donde Isauro Rendón Vargas asumió funciones en sustitución de Mario Alberto Rincón González.
A la par, Pablo Salazar Vicentello tomó la Subsecretaría de Protección del Delito y Derechos Humanos.
En Seguridad Pública, Hipólito Osorio Serrano fue nombrado titular de la Policía Auxiliar.
Cambios puntuales, sin estridencias, que confirman una lógica de evaluación permanente.
No se trata de una reconfiguración mayor ni de una sacudida interna.
El mensaje es de continuidad con orden.
Algunos cambios se necesitaban, como el de Mario Rincón, que no pasó desapercibido.
Durante años fue identificado con el morenovallismo y dicen, nunca dejó de serlo.
En una secretaría donde la confianza y la sintonía política son clave, ese antecedente pesaba.
Reacomodo con coherencia interna.
En política, gobernar también es saber mover a tiempo, antes de que el ruido se convierta en problema.
Y se avecinan más.
Ya se habla de enroques, como el de la titular de la Secretaría de Movilidad, Silvia Tanús, ¿Gobernación o Educación?
Los momios van al segundo.
Mientras Juan Manuel Vega Reyet, actual subsecretario de Movilidad, ascendería.
De ese posible movimiento caerán otros en cascada.
Tiempo al tiempo.
Diálogo a tiempo; BUAP al toro…
En 2025, el paro en la BUAP terminó creciendo poco a poco, con costos académicos, administrativos y políticos.
En 2026, el escenario es distinto.
Esta vez, la institución decidió tomar al toro por los cuernos y entrarle de frente con un diálogo real.
Se han entablado mesas de trabajo entre directivos y estudiantes sin simulación para la foto.
El ejercicio que encabeza la rectora Lilia Cedillo empieza a rendir frutos.
Se discutieron temas sensibles y concretos como el comedor universitario, trámites escolares, gratuidad, becas, programación y difusión.
Los temas impactan la vida diaria de miles de estudiantes.
Se nota la mano de la experiencia del ahora secretario general Damián Hernández, conocedor de los temas universitarios y de la dinámica estudiantil.
Gracias al trabajo y de dicho conocimiento, las mesas no convierten en ring, sino en espacio de acuerdos, con consenso y respeto recíproco.
Al concluir las jornadas, se lograron firmar minutas con el aval de los representantes estudiantiles.
Se dice fácil, pero es todo lo contrario.
Escuchar no debilita, fortalece.
Reconocer áreas de oportunidad y trabajar en equipo con los estudiantes es el único camino para garantizar convivencia sana y eficiencia administrativa.
Buena ruta se ha iniciado.
















