La indignación no tardó en traducirse en consecuencias. Mientras Morena ya analiza sanciones contra las diputadas Nayeli Salvatori y Elvia Graciela Palomares, en lo qu respecta a Nadia de la Rosa, fue suspendida de su espacio en Televisa Puebla. El mensaje es claro: quien ocupa una posición pública debe entender que sus palabras tienen peso y que la libertad de expresión no exime de la responsabilidad política y social.
En medio de la polémica, llama la atención el silencio de Hilda Salvatori Bojalil. La nutrióloga del ISSSTEP, quien participó en el podcast y que por sus actividades profesinales trabaja con personas de todas las edades, pero en especial con adultos mayores, no ha ofrecido una disculpa pública.
Su caso adquiere mayor relevancia porque, de acuerdo con su declaración patrimonial, percibe cerca de un millón de pesos anuales por su trabajo en esa institución pública. Quien recibe recursos del erario también tiene la obligación de responder ante la sociedad cuando su conducta genera un cuestionamiento legítimo.
Lo más grave no es una broma desafortunada, sino la falta de sensibilidad hacia un sector que enfrenta diariamente abandono, problemas de salud y discriminación. Resulta preocupante que quienes deberían impulsar políticas para proteger a los adultos mayores terminen alimentando los mismos prejuicios que dicen combatir.
Hay una realidad que ninguna diputación, cargo público o popularidad en redes sociales puede cambiar: todos, si la vida lo permite, llegaremos a viejos. La diferencia será si para entonces recordamos que la dignidad nunca envejece y que la peor arruga no aparece en el rostro, sino en la soberbia.
















