• 01 de Octubre del 2026
Luis Martín Quiñones

Luis Martín Quiñones

En 1978 para el mundial de Argentina teníamos a los mejores, no cabía ninguna duda. El entrenador  José Antonio Roca nos había contagiado su  optimismo. Él mismo había pronosticado que se le ganaría a Túnez, se lograría un empate con Alemania  y, vencer a Polonia, sería un mero trámite.

  • El partido de México contra Inglaterra convocó a más de un millón de devotos a la selección mexicana. Con una fe inquebrantable acudimos al estadio, al Zócalo, a Ángel de la independencia, a la avenida Reforma; unos con amigos en sus hogares, otros en restaurantes abarrotados de playeras verdes.

La tierra se mueve. Un ondulamiento suave,  rítmico, semejante al preludio  de un  terremoto, anuncia  el  festejo. Aún no se gana, y ya se celebra. Las banderas, las cornetas, y el color verde son un mar de esperanzas que palpita en una sonrisa colectiva.

Para el año de 1974  vivíamos en la colonia Jardín  Balbuena, la televisión ya era acolor y el fútbol había dejado de ser aquel recuerdo nostálgico de los años sesenta.

Los cuatro goles de Brasil contra Italia repercutieron en el Estadio Azteca. Los nombres de  Pelé, Gérson, Jairzinho, y Carlos Alberto, fueron coreados por los miles de espectadores, como si pertenecieran también a nuestra propia historia. Habíamos perdido contra Italia, no era venganza, pero la victoria  de Brasil tuvo un sabor de triunfo vicario. No obstante el gol  de Roberto Boninsegna en el minuto 37 del primer tiempo, los cariocas remontaron el marcador para derrotar a la escuadra azzurra 4 a 1.

La avioneta Cesna emprendió el vuelo aquel 4 de octubre de 1966. El tío Luis nos acomodó como pudo en la pequeña cabina; cupimos todos, apretados, expectantes.  Antes del despegue, mi tío le dio una vuelta póstuma al pueblo; el campo de futbol quedaba atrás, allá abajo, diminuto, donde mi hermano Manuel dejaba a sus amigos, esos con los que ya no volvería a jugar jamás.

“Quedamos pocos Hibakushas en el mundo. Pronto, quizás en diez años ya no quede ninguno. Ustedes, los que pueblan este mundo, deben evocar esos momentos trágicos para la humanidad. Platiquen con sus amigos, hijos, familiares; y a cualquiera que esté cerca de ustedes”.

Yasuaki Yamashita

“Los niños que vi son piel y huesos; piel, huesos y metralla. De eso están hechos ahora:”

Saira Hussain, anestesióloga australiana en el Hospital en Gaza. (Citado por La Jornada, 20 de agosto del 2025).

Es difícil sustraerse a la realidad. Diríamos que imposible. Los acontecimientos de las últimas semanas son un tsunami de tragedias y preocupaciones. El terremoto en Rusia desató el pánico en el Pacífico incluyendo a México que, aunque parece lejano, en el mundo de la globalización hasta la hoja más ínfima, que cae en el otro lado del mundo, desata una tormenta, una granizada qué tal vez remueve las conciencias.

El pueblo no olvida. Y José Luis Martínez (Milenio) se va a la yugular contra López-Gatell, será que se lo merece el hombre por más de 800 mil muertos por Covid. Las críticas se ganan a pulso y se escucha un eco macabro que recuerda los agonizantes por Covid.

A 57 días en el poder Claudia Sheinbaum ha demostrado liderazgo con un estilo diferente a López Obrador. La presencia de la presidenta en el G20 es digna de reconocer. Contraria a su antecesor, que no asistió a este tipo de reuniones, Claudia Sheinbaum le ha dado a México presencia internacional.

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