Con el debate que ha surgido por la aprobación de la Ley de Ciberseguridad (y que en este espacio abordamos, que es la creación de una narrativa por los fachos aldeanos, en este ENLACE), hay dos vertientes bien definidas. Por un lado, la apertura de la presidenta del Congreso local, Laura Artemisa García Chávez, para hacer foros y explicar, con santo y seña, de qué trata este ordenamiento. Se ha dicho hasta el cansancio que es una reglamentación para evitar el asedio digital (que en otras latitudes ha dejado funestas consecuencias) a cualquier poblano, en especial el que viven muchas poblanas a manos de cuentas que se escudan en el anonimato, provocando daños mentales severos. El famoso artículo 480 del Código Penal del Estado se pondrá a revisión por recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Hasta ahí, digamos, todo en orden: hay apertura, escuchan y atienden demandas y dudas. Peeeeeero, por el otro lado está la oposición, tanto en el Legislativo como en los medios, que buscan tirar la ley, so pretexto de que vulnera la libertad de expresión. ¡Cuac! Son esos mismos opositores que, en el periodo del extinto Rafael Moreno Valle Rosas, aplaudieron como focas una reforma el Código Civil, en 2012, que le daba facultades al titular de Comunicación Social, Sergio Ramírez Robles, a interponer recursos jurídicos contra reporteros y columnistas. Así nos lo recordó el periodista Alejandro Mondragón, en su espacio Al Portador, del portal Status Puebla este lunes: “La fracción X del artículo 6 del mismo decreto, facultaba a Ramírez Robles a: ‘Realizar las aclaraciones y ejercer las acciones que considere pertinentes respecto de las afectaciones al honor o reputación, los señalamientos, declaraciones o publicaciones que se refieran al gobierno, sus dependencias o entidades, al gobernador, secretarios y demás funcionarios en relación con su actuación pública’”. Hasta aquí la larga cita. Efectivamente, esos, esas, que con dedo flamígero señalan, juzgan, critican y despotrican no están libres de pecado para tirar la primera piedra. Entendamos algo: la oposición al oficialismo aprovechará cualquier recoveco, cualquier error, cualquier víctima, cualquier oportunidad para crear una narrativa e imponer su discurso, aunque eso implique romper con sus propios valores. Y usan a las mismas voces, las mismas plumas, los mismos personajes políticos para que, en nado sincronizado, se fabrique la narrativa. ¡Ah!, pero cuando Moreno Valle presentó denuncias contra dos periodistas, ahí sí, no dijeron nada, se quedaron calladitas, calladitos. No, señores, señoras, no se erijan como paladines de la libertad de expresión. Por lo pronto, todas, todos ustedes no nos representan. ¡Seriedad, por favor!
Es cuanto.
Nobel sangriento
Es increíble el nivel de cinismo que puede alcanzar alguien, sin vergüenza (o como decimos aquí: no tiene madre). Donald John Trump, el presidente de Estados Unidos (típico de los derechosos, fascistas) fue postulado por un republicano agachón, el congresista Buddy Carter, al Premio Nobel de la Paz, quesque por “terminar con la Guerra de los 12 Días” entre Irán e Israel. ¿Cómo, cómo? Sí, es cierto. Es el colmo de un ego desbordado, ignorante y con poder. Dudamos que Teherán y el régimen de los ayatolás se hayan prestado a montar un teatro de sangre, en el que los muertos son reales, sólo para alimentar la megalomanía del magnate naranja, aunque todo en este mundo es posible. Mientras tanto, las redadas de la pinche Migra (alias, el ICE), sigue haciendo de las suyas. El karma que está acumulando...
Es cuanto.
⌨️🇺🇸Usuarios publican viejos tuits de Trump
— RT en Español (@ActualidadRT) June 22, 2025
"Recuerden lo que dije anteriormente: Obama atacará algún día a Irán para demostrar lo duro que es", escribió el mandatario en sus redes sociales en 2013. https://t.co/tSjsV4cWJC pic.twitter.com/2Q3ecSpDvh
















