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Música y momentos de vida: escuchar al infinito cantar
Imagínatelo: tú, que siempre has despotricado en contra del reguetón, cumbias, norteñas y otras finuras como esas (y que así lo has admitido, cada vez que alguien te pregunta por tus gustos musicales), inesperadamente, te encuentras en la siguiente situación. Llegan familiares de visita a tu ciudad y, como el buen anfitrión que eres, te ofreces de chofer para llevarlos a pasear hasta que se harten de playa y sol. En marcha con el plan, se trasladan de un punto al siguiente, cuando ocurre lo fortuito: el estéreo de tu carro, que va reproduciendo la playlist que habitualmente escuchas, ¡Empieza a tocar una cumbia! Intentas quitarla lo más rápido que puedes, porque anticipas la reacción de quienes te acompañan, pero sabes que es inútil, los segundos que tardaste en reaccionar dejaron que la Sonora Dinamita llenara el espacio vehicular con su ritmo latino y tropical. Vas conduciendo, pero, aunque puedes voltear a ver de reojo a tus familiares, no te atreves. Mejor te guardas para ti preguntarles: “¿Por qué me miran así?”. Obviamente, sin perder esa valiosa oportunidad, los miembros de tu familia que tenían tiempo de no verte empiezan a preguntarte: «¿a poco sí te gustan las cumbias?», «¿te avergüenzas de tus gustos musicales?», y ya para rematar, «¿por qué reniegas de tu cruz?» y cosas así. No, no me avergüenzo de mis gustos musicales. No, no me gustan las cumbias, ni el reguetón, ni las norteñas o cosas parecidas. Tampoco voy a zafarme del predicamento, diciendo algo como: “Sí, estoy loco, como…” tantos otros. Creo sin embargo, que la música es un elemento poderoso que, con mucha frecuencia, puede acompañarte por mucho tiempo después de que escuchas ciertas piezas, en ciertos momentos, en ciertos lugares y con ciertas personas, como si fuera un elemento que se asocia a una situación que, por motivos personales y de otra índole, se vuelve significativa para ti, lo que propiciará que cada vez que suene la pieza que escuchaste en ese momento, en ese alegre, intenso, doloroso, sublime o fatídico momento, te hará recordar esa situación al punto que, en tu fuero interno, revivirás nuevamente todo o parte de lo que sentiste entonces, como el audio que se funde a un video con el propósito de naturalizar una escena para un espectador destinado a revivirla las veces que quiera o las veces que necesite hacerlo, pero… ¿Cómo explicarles a mis mordaces acompañantes que esa cumbia, en particular, la escuche a la par que ocurría un suceso de mucha intensidad en mi vida como estudiante universitario?, ¿cómo explicarles que constituye un punto fijo en mi línea vital? No, no lo hice. La escena en penumbras repleta de flashazos multicolor, cargada de sudor y una píldora de “me importa un carajo todo” la guardé para mí nada más. A veces tú no decides el fondo musical que acompañará a tus experiencias de vida. Muchas veces sí puedes ser el director y apretar a tiempo el botón o decidir si escucharas esa selección musical, y otras veces no… o, simplemente, dejarás la radio y ya.
El costo de una estafa emocional
Las estafas emocionales no siempre comienzan con una petición de dinero. Algunas empiezan con flores, palabras bonitas, atenciones, promesas y esa sensación deliciosa de haber encontrado, por fin, a alguien que parece hecho a la medida de nuestros afectos. El problema es que hay engaños que no vacían una cuenta bancaria: vacían la confianza, alteran los recuerdos y, cuando finalmente se descubre la verdad, dejan una pregunta dolorosa: ¿cuánto cuesta darse cuenta de que la vida que creías vivir no era exactamente la que imaginabas?
Monogamia: ¿regla o decisión?
La No monogamia es una de estas palabras nuevas que ya se cuelan en las conversaciones cotidianas, en las redes sociales y, por supuesto, también en el teatro. Porque el amor, también cambia con los tiempos.
La puerta al placer…
Hay puertas que uno abre todos los días sin pensarlo. La del supermercado, la del cine, la de una cafetería. Y hay otras frente a las que aparece una curiosidad distinta: esa pequeña pausa antes de entrar, una mirada alrededor y la sensación de que, detrás, espera un secreto.
Cuando la técnica se queda sin respuestas
Hay algo particularmente extraño en nuestra época: hemos aprendido a intervenir sobre casi todo y, sin embargo, seguimos sin saber muy bien qué hacer con aquello que no puede ser intervenido.
El amor en tiempos de intimidad digital
Hay hombres capaces de escribir durante horas, enviar flores, mandar un regalo hasta la puerta de la casa, decir “buenos días, hermosa” durante meses y construir una vida completa: la casa, el perro, el viaje a Europa, los domingos juntos y hasta el nombre de los hijos. Todo parece perfecto, excepto por un pequeño detalle: jamás aparecen en la vida real, jamás conectan de frente.
¿Quién tiene la llave del destino?
¿Guarda una moneda de la suerte, tiene un dólar en la cartera para que no le falte dinero o porta un dije con una piedra? ¿Recuerda las pulseras rojas con ojo de venado que usan los bebés para protegerlos del “mal de ojo”? Le recomiendo no perderse la experiencia de recorrer una tienda esotérica.
Cuando también desaparece la realidad
En Alucinación, Karla I. Herrera construye una pesadilla que comienza con un miedo reconocible: el despojo. Pero pronto el relato desplaza ese miedo hacia un territorio mucho más inquietante. No desaparecen solamente las pertenencias. Desaparece también el lugar donde estuvieron.
Hoy prefiero las papas
Hoy, prefiero escribir sobre las papas y las miles de maneras de comerlas, o beberlas como Vodka, mientras las guerras siguen su curso aterrador, el cambio climático se ha transformado en una especie de factura de la naturaleza y profundiza la cantidad y magnitud de los desastres naturales. Prefiero pensar que antes de la IA las tartas de papas fueron la mejor invención del hombre. También prefiero pensar que es más cómodo sentarse bajo un árbol, con un lago adelante y un pequeño cuaderno de notas para escribir a estar sentado frente a un ordenador que tiene un programa capaz de adelantar una idea. Porque prefiero los recetarios de las abuelas a la sofisticación de textos de mangas cortas. Prefiero los días de sol y la gente que se importa con lo suyo... Las tartas de papas son más deliciosas cuando se siente hambre. Por lo que no importa si están frías o calientes, o si son dormidas: al día siguiente. La verdad es que hoy el eclipse oscureció los cielos de España y los pueblos hechos cenizas y humo, por el reciente incendio, por un momento se imaginaron vivos y en flor. Mientras que, en mi Oruro del alma, el cielo de esmalte fundido era la única belleza del día empolvado y frío que ofrecía, tímidamente, montoncitos de papas de variados colores en el mercado.
La ley y la ética
- La historia demuestra que la ley no siempre ha estado del lado de la justicia. Han existido leyes que permitieron la esclavitud, legitimaron la segregación racial, prohibieron la libertad de pensamiento y justificaron persecuciones políticas. Eran leyes. Habían sido aprobadas por autoridades competentes y aplicadas conforme a procedimientos establecidos. Sin embargo, eran profundamente injustas.
Música y momentos de vida: escuchar al infinito cantar
Lunes, 12 Octubre 2026 22:37Laura Artemisa García descarta buscar candidatura y seguirá en Bienestar de Puebla
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